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Sin espacio para la educación

Editorial
Educación y Ciencia
Profesorado y familias reunidos al pie del instituto de Villablanca protestando por la falta de espacio
Manifestantes en el instituto Villablanca/S.Martínez CC BYNC

Una de las escenas más famosas de la serie televisiva Merlí, un profesor de filosofía que rompe con todas las normas y consigue que el alumnado ame su asignatura, es en su primera lección. Lleva a los estudiantes a dar clases al comedor para que se liberen de la presión del aula y mostrar cercanía. Esta escena se repite a diario en los centros de educación secundaria de Vicálvaro, sin embargo, las razones son muy diferentes: no hay clases suficientes. Entonces el jardín, el laboratorio o el gimnasio se convierten en ese espacio en el que los profesores, que no dan abasto, tienen que impartir sus asignaturas. 

Según explicaba Socorro Pérez, directora del IES Joaquín Rodrigo, en la calle de Casalarreina, su centro escolar está preparado para cuatro clases de primero, cuatro de segundo y  cuatro de tercero de educación secundaria. Es decir, doce. Una previsión un tanto alejada de la realidad, ya que en total, entre los tres primeros cursos suman un total de 19 clases; siete más de las previstas. Además, todas las plazas para nuevos alumnos están llenas y, por tanto, estos tienen que desplazarse obligatoriamente a barrios vecinos.

Este problema, según lo define el profesorado de los institutos de la zona, es temporal. Pero no por ello inexistente. Ni tampoco nuevo. Existen dos factores que explican el origen de la situación: el boom inmobiliario y el nacimiento de Valderribas. Pero de momento, ninguna solución. Y eso que muchas familias del barrio llevan más de cinco años peleando por la construcción de un nuevo instituto público. Totalmente desoídos.

Sin embargo, el pasado diciembre se anunció la apertura de un nuevo centro concertado en el Cañaveral para el 2020-21. Parece que para este sí que tienen prisa. No así  para la ampliación de ocho clases del IES Villablanca, que ya se ha retrasado en dos ocasiones. Las obras deberían haber estado terminadas para el inicio del presente año escolar. A día de hoy, no se sabe si acudirán a la fiesta de fin de curso. Debe ser que Isabel Díaz Ayuso oyó campanas y no supo muy bien dónde.

Entre el profesorado se escuchan soluciones diversas. Hay quienes consideran que lo idóneo sería la apertura de un instituto público en la zona, y que cuando desaparezca el problema, se adapte a otros usos - como por ejemplo un cine -. Hay quienes prefieren que se amplíe lo que ya existe y dejar de tener que dar clases en el patio. Si bien las opciones son muy variadas, está claro que parecen lejanas: Madrid es la Comunidad Autónoma que menos se invierte por alumno. ¡Y luego hay críticas a la educación pública!

Lo que está claro es que la situación es insostenible. Como explicaba Merlí a sus alumnos, "que las cosas sean de una manera no significa que no se puedan cambiar". Y está claro que en este barrio hace falta un cambio, y muy grande. Parece que a veces es necesario recordarles a algunos que la educación es un derecho humano. También en la periferia, para los alumnos de Vicálvaro.

Manifestantes en Villablanca, sin espacio en los centros públicos

Manos arriba, en señal de protesta, frente al instituto Villablanca/S.Martínez CC BYSA


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