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Los medios, "títeres" del Gobierno

Editorial
Comunicación

El caso Bárcenas ha provocado un inmenso revuelo en el ámbito periodístico. El escándalo económico protagonizado por el extesorero del PP, Luis Bárcenas, se ha convertido en el causante de las destituciones de algunos presentadores de televisión y de las variaciones recientes en los índices de audiencia de las cadenas televisivas.

Muchos trabajadores del sector hablan de una "manipulación informativa" hecha por los medios de comunicación e instigada por el Gobierno y sus dirigentes. Esta adulteración consentida de la realidad está dando lugar a una progresiva pérdida de la esencia periodística, basada en la búsqueda y defensa de los contenidos fidedignos. El periodismo se dirige así hacia su autodestrucción.

En las comunidades autónomas lideradas por el PP, como Castilla-La Mancha o Galicia, entre otras muchas, el asunto de los sobresueldos destinados a los miembros del partido ha sido tratado con extrema sutileza. Dicha proyección informativa ha buscado no ocasionar ningún tipo de perjuicio sobre el gobierno de la derecha española.

Todos aquellos periodistas que se han manifestado en contra de esta política de segregación informativa y de contenidos, han sido destituidos de sus cargos. Ejemplo de ello, es el caso de la presentadora de "Las noticias de las 8", Victoria Vigón, en RTV Castilla-La Mancha. Los medios locales confirman que fue cesada por posicionarse en contra de la dinámica de informativos de la cadena, aunque la dirección general niega las acusaciones. Se trata entonces, de una comunicación que responde a criterios políticos y no periodísticos, erigiéndose como un vago intento del Gobierno por ocultar la verdad.

No es de menor importancia lo que ocurre con las cadenas principales de televisión. A raíz de la polémica presupuestaria, TVE ha experimentado una reducción considerable en los baremos de audiencia de sus noticiarios con respecto al mes de enero de 2013.

Por el contrario, Telecinco, la Sexta y Cuatro han aumentado sus niveles de recepción debido a una mayor actitud crítica ante la actuación de Bárcenas. Sin embargo, aquellas cadenas televisivas que han realizado tertulias políticas han sido las más beneficiadas ya que según el último estudio del CIS la situación política y la corrupción son el tercer tema que más preocupa a los españoles tras el paro y la crisis económica.

Un análisis realizado en el mercado de audiencias demuestra la necesidad, interés y preocupación de los ciudadanos por conocer los hechos reales sin atender a mentiras. No desean una información censurada, sino escuchar, de boca de los propios responsables, la verdad de lo ocurrido.

No obstante, la televisión no ha sido el único medio de difusión afectado por las circunstancias que rodean los últimos acontecimientos. La prensa escrita es, quizás, el ejercicio periodístico que mayores reticencias ha recibido en función de los contenidos publicados. Se habla principalmente del periódico El País, que ha sido acusado de atacar al Partido Popular y en concreto, al presidente del Gobierno, Mariano Rajoy. El PP ha catalogado al diario nacional de un "medio quebrado" y no duda en criticar la labor de su editora, el Grupo Prisa.

En el lado opuesto, ABC ha ejercido de portavoz de las declaraciones del PP, centrando su política editorial en desmentir los supuestos y respaldar la defensa del partido, por encima de informar acerca del caso Bárcenas.

Por su parte, El Mundo en un primer momento se erigió como el instigador de la posible revolución del Cuarto Poder en España. Fue secundado por El País por medio de la publicación de los documentos que confirmaban la implicación de Bárcenas en el conflicto de los sobresueldos de Génova. Actualmente ha cambiado de manera drástica su postura, pasando a cargar a través de su sección de opinión, contra el periódico de índole liberal en referencia a la inexactitud y vulnerabilidad de los editoriales de El País.

No consiste en hacer un análisis exhaustivo del tratamiento de las informaciones sobre el caso Bárcenas que ha efectuado cada medio de comunicación, sino de otorgar la capacidad de visualizar, de entrever cómo a pesar de vivir en un Estado democrático, continúa existiendo una intensa codicia política por controlar la comunicación social y con ella, la opinión pública.

Se precisa de un movimiento ciudadano que exija la construcción de juicios públicos valorativos fieles a la realidad, una revisión y reestructuración interna de las prioridades a las que deben responder los massmedia como máximos exponentes de la opinión pública, y siempre alejados de toda tentativa de manipulación o subyugación política, económica e ideológica. De este modo, la veracidad y pluralidad de las informaciones concedería a todos los españoles la completa libertad, consciente o inconsciente, para establecer sus propios dictámenes personales.

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