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Las procesiones de Semana Santa ocupan las calles españolas

Crónica
Nacional
Procesión "Cristo llevando la cruz".
Procesión "Cristo llevando la cruz".
El buen tiempo, con temperaturas agradables y cielos despejados, ha acompañado a los devotos y curiosos que participan en estos días de festejos. Las procesiones de Semana Santa son una tradición que ocupa las localidades españolas.

Encontramos celebraciones tan conocidas como la procesión de Mena en Málaga vinculada a la Legión el Jueves Santo, un día después la “Madrugá sevillana” con la Virgen Esperanza Macarena y el Gran Poder, las conocidas turbas de Cuenca o las solemnes procesiones de Valladolid.

Madrid no ha sido menos y sus calles se llenaban de transeúntes deseosos de disfrutar de las procesiones de la capital española. Las imágenes de Nuestro Padre Jesús de la Salud, más conocido como el Cristo de los Gitanos, y de María Santísima de las Angustias abrieron la tarde del miércoles el calendario de las grandes procesiones madrileñas.

El Jueves Santo tuvieron lugar tres recorridos: Nuestro Padre Jesús el Divino Cautivo; Nuestro Padre Jesús Nazareno El Pobre y María Santísima del Dulce Nombre, y Nuestro Padre Jesús del Gran Poder y María Santísima de la Esperanza Macarena.

Sin embargo es el Viernes Santo, el día en el que más procesiones marchan a través de las calles de Madrid.

La procesión de Jesús Nazareno de Medinaceli ocupa la atención de miles de fieles que le acompañan desde su salida en torno a las 19:00 horas en la Basílica del Cristo de Medinaceli de los Padres Capuchinos, por la Puerta del Sol, Alcalá, Cibeles y Paseo del Prado, para finalmente regresar a la Basílica. La talla anónima de finales del siglo XVII es portada por catorce personas y un guía que dirige el trono sobre ruedas, junto a ellos miles de fieles recorren la ruta. La música escolta en todo momento al Cristo y las saetas que los fieles le dedican a la salida del templo crean un ambiente de emoción que acompaña durante el camino. Se trata de la procesión más multitudinaria de la capital.

La Puerta del Príncipe del Palacio Real fue testigo de la salida de El Santísimo Cristo de los Alabarderos, unos cuarenta minutos después de las 19:00, hora a la que se tenía previsto. La Infanta Elena, devota del Cristo, estuvo presente en la levantada. La salida guiada por el repique de las campanas y las instrucciones del capataz fue compleja, bajo la mirada de numerosas personas que esperaban al Cristo llenando la explanada de la Plaza de Oriente. Los tambores y los pífanos indicaron el inicio del recorrido que duró unas cuatro horas, hasta finalizar en la Catedral de las Fuerzas Armadas.

La procesión del Silencio que consta de la imagen del Santísimo Cristo de la Fe, de Nuestro Padre Jesús de Perdón y María Santísima de los Desamparados comenzó en la iglesia del Santísimo Cristo de la Fe y realiza su andadura por el céntrico Barrio de las Letras.

En torno a las ocho de la tarde la imagen de  María Santísima de los Siete Dolores aguardaba en la calle Atocha junto a la Parroquia de Santa Cruz. La calle permanecía abarrotada de personas que contemplaban a la Virgen. Madrileños y turistas esperaban la salida del Santo Entierro. Fue alrededor de las 20: 45 horas cuando la figura en posición horizontal del Santísimo Cristo de la Vida Eterna de Jacinto Higueras sale de la Iglesia de Santa Cruz flanqueada por el sonido de la orquesta. Músicos y fieles escoltan la imagen.

Procesión del Santo Entierro

A escasos metros de la salida de la Parroquia María Santísima de los Siete Dolores se encuentra frente al Cristo del Santo Entierro. Todos los espectadores allí presentes se acercan lo máximo posible a la procesión. Los padres hablan a sus hijos sobre las figuras, turistas internacionales observan con curiosidad la escena, creyentes emocionados reflexionan ante su Cristo y son muchos los que ataviados con cámara en mano comienzan a fotografiar a la imagen. La Virgen finaliza allí su recorrido, mientras que el Cristo acaba de iniciar un largo trayecto por las calles madrileñas.

Procesión del Divino Cautivo

A escasos metros, la procesión del Divino Cautivo transita su último trayecto. Sale de la Plaza Mayor de Madrid para girar a la Plaza de la Provincia. La aglomeración de gente provoca que la Policía Municipal tenga que instalar unas vallas y organizar a los presentes para que la imagen junto a músicos y devotos puedan atravesar la calle. Unos gestos que llevarán escasos minutos y no supondrán ningún impedimento para que en cuanto el Cristo es visible el entorno se impregne de la veneración característica.

El sábado Nuestra Señora de la Soledad y Desamparo desde la iglesia de la Concepción Real de Calatrava custodiada por tambores supuso la última procesión del centro.

El ambiente en Semana Santa es diferente. Las calles se llenan de miles de personas que, con fe o interés, se reúnen para disfrutar de una tradición muy característica de España: las procesiones.

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