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El voluntario en tiempos de crisis

Reportaje
Internacional
Gustavo Rodríguez Rojo, Voluntario en Amycos

Aun cuando la situación económica actual no pasa por su mejor momento, sigue vivo el compromiso de las personas con las causas sociales. Según el estudio “el Voluntariado de la Unión Europea”, realizado en el 2011 por Fudación Intras, tres de cada diez europeos hacen tareas de voluntariado y ocho de cada diez las consideran una parte importante de su vida. Estos datos se han incrementado entre los más jóvenes desde el año 2006, quienes, con la crisis económica, se han visto fuertemente afectados por el desempleo.

Muchas son hoy las ONGs que se dedican al voluntariado internacional.  Amycos, una de estas organizaciones sin ánimo de lucro con sede central en Burgos, mantiene relaciones de cooperación con países de América Latina. Esta entidad lleva a cabo proyectos de educación y vivienda y de abastecimiento de agua, en Nicaragua y Bolivia, respectivamente. Los responsables del curso previo a la acción de voluntariado en Amycos conciencian a los participantes de la necesidad de ir preparados a estos países. Estos deben conocer la situación a la que se van a enfrentar y  tener muy clara la función que van a cumplir allí. Verónica Aránguez González, voluntaria de 30 años, afirma que en dicho curso les animaban a “ir con la mochila vacía para traerla llena de un montón de cosas: con lo que te da la gente, la cultura, con ganas de más. También vienes con mal sabor de boca al ver las diferencias entre nuestra calidad de vida y la suya”.

Gustavo Rodríguez Rojo, quien con 20 años estuvo este verano como voluntario en Nicaragua, confiesa que repetiría la experiencia porque “supone un cambio en la forma de ver las cosas, aprendes a sobrevivir sin lo que tienes en tu vida diaria y te hace la vida fácil”.  Su vivencia ha sido gratificante no solo por su trabajo en la elaboración de análisis sociales, sino por el contacto directo con los ciudadanos del país que piensan de forma distinta y que le han enriquecido como persona. 

A pesar de la buena voluntad, no todo son facilidades para los jóvenes solidarios pues la mayoría de las ONGs españolas no subvencionan sus viajes. Los traslados y la alimentación corren a cuenta de los voluntarios, gastos que, en la mayor parte de los casos, superan los 1.500€. Incluso, las vacunas necesarias para emprender los viajes suponen una traba a la hora de desarrollar esta labor. Los jóvenes se ven obligados a pagar sus propias vacunas contra las distintas enfermedades que azotan cada continente, como la malaria, la fiebre amarilla, el tifus, etc.

Juan Vicente Hurtado Lozano, presidente de la ONG Mano a Mano (Fundación de Iberia), asegura que las personas que forman parte de su directiva de la organización tampoco son remuneradas: “nadie cobra nada, ni cinco céntimos. Todos los gastos los pagamos de nuestro bolsillo”. No obstante, Mano a Mano recibe la ayuda de 400 colaboradores monetarios y de la empresa Iberia, madre fundadora de esta organización. Además, cuenta con un mercadillo solidario a través del cual obtienen recursos  económicos, en el que venden material  promociocional de la empresa, y donativos de clientes, provedores y colaradores. El último mercadillo tuvo lugar entre los días 25 y 29 de noviembre y recaudaron 1941,07 euros.

Mano a Mano es una ONG fundada en 1994 por un grupo de azafatas de Iberia que destinaba la comida que sobraba del avión a unas monjas, quienes se encargaban de distribuirla entre los más necesitados. Juan Vicente Hurtado dice sentirse muy orgulloso de las ayudas que aporta esta organización:"mandamos [a Paraguay] ropa, comida, material sanitario, etc. También hemos hecho una escuela en la Republica Dominicana y estamos muy atentos a las catástrofes naturales para mandar aviones con ayuda humanitaria". Además, trabajan con la Fundación de lucha contra la Leucemia; pagan el traslado de los niños enfermos a España para que puedan ser operados y poder seguir con sus vidas, además, intentan que la vida de los pacientes sea lo más  llevadera posible. 

 

                   

Juan Vicente Hurtado Lozano, presidente de Mano a Mano

La mala situación económica de los países que envían voluntarios se traduce en una gran incertidumbre en los lugares de actuación, donde se duda de la continuación de las ayudas. Sin embargo, los datos del CIS (Centro de Investigación Sociológica), del 2011, ponen de manifiesto que se ha incrementado en un 20% la labor en este ámbito. Con esto se demuestra que esta tarea no ha quedado en el olvido a pesar de que no corren tiempos fáciles para nadie.

Además, ha surgido un nuevo perfil: ciudadanos que se han quedado en paro y desean invertir su tiempo en ayudar a los demás. Los jóvenes de entre 18 y 35 años conforman el 42'6% del voluntariado total, según datos del CIS. Verónica Aránguez González se encuentra dentro de ambos perfiles. A sus 30 años, y sin un trabajo estable, confiesa que  puestos a no conseguir trabajo prefiere "invertir mi tiempo en ayudar a quienes más lo necesitan".   

Verónica Aránguez González, voluntaria en Amycos

Aparte de las ONGs que ofrecen ayudas destinadas a la colaboración con países subdesarrollados, existen otras organizaciones que enfocan su atención en aquellos que se encuentran en vías de desarrollo.  Ana de Ondarza  Hontilla es una voluntaria de 21 años  que colabora con The Mirror Foundation. Esta organización coopera con Tailandia, un país que se ha convertido en los últimos años en un punto turístico de referencia, donde el Gobierno ha sabido explotar esta oportunidad. La joven voluntaria afirma que su labor en la ONG "estaba orientada a enseñar ingles a los niños, con el objetivo de conseguir futuras relaciones comerciales con EE.UU".

 

Ana de Ondarza Hontanilla, voluntaria en The Mirror Foundation

A la vista está que muchos son los jóvenes que, aun siendo tachados de despreocupados y carentes de valores, se involucran en estas labores humanitarias. Las necesidades de los más desfavorecidos se cubren a pesar de los altibajos que sufre la sociedad desarrollada. Podemos seguir creyendo en el ser humano, a pesar de haber sufrido un importante deterioro en los últimos siglos por el egoísmo y las ambiciones capitalistas. Pese a las adversidades, los malos momentos y las duras experiencias del voluntario, muchos repetirían la experiencia.

En palabras de Gustavo Rodríguez: "es una experiencia gratificante que te hace crecer como persona y al ayudar agente necesitada te estas ayudando a ti mismo ."

 

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