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Conocimiento libre: el futuro de la educación

Editorial
Comunicación
Conocimiento libre URJC vicálvaro
Campus de Vicálvaro de la URJC. Vicent Bañuls. CC/BY/SA
El movimiento de la cultura libre gana cada vez más adeptos. La última en unirse, la Universidad Rey Juan Carlos

La Universidad Rey Juan Carlos (URJC) aprobó el pasado 31 de enero la Declaración Institucional sobre Ciencia, Educación y Publicación Abierta, con la que se compromete a la creación de un entorno en el que se favorezcan la ciencia y la educación abierta. De este modo, la URJC suscribe los compromisos de las universidades ante la Open Science y se adhiere a la Declaración de Berlín sobre el acceso abierto al conocimiento en Ciencias y Humanidades.

En esta línea, la URJC, en su apuesta por el conocimiento libre, ha desarrollado numerosas herramientas, algunas de ellas pioneras en este campo. Por ejemplo, desde el año 2015, ofrece una gran cantidad de cursos online en abierto (MOOC) en la plataforma URJCx y, en diciembre de 2018, creó la Oficina de Conocimiento y Cultura Libres (OfiLibre), cuyas líneas de actuación son: la publicación abierta, los datos abiertos y el software y la cultura libre en general. Todas estas iniciativas de la URJC demuestran que, en una sociedad en constante cambio, es necesario caminar hacia el conocimiento abierto.

Por esta razón, garantizar la igualdad de acceso a la información se ha convertido en una prioridad a nivel internacional, como se refleja, por ejemplo, en los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030. El conocimiento abierto contribuye a esta labor, dado que facilita la creación y difusión de contenido libre. Además, el trabajo colaborativo acelera la innovación, puesto que reduce los costes y evita la duplicación de esfuerzos. 

Por otro lado, la difusión del conocimiento abierto propicia un aumento del impacto de la actividad científica, dado que permite un mayor retorno de la inversión en I+D y una mayor involucración de los ciudadanos, gracias, respectivamente, al incremento de la eficiencia y de la transparencia del proceso científico. 

Además, las acciones de la URJC son especialmente positivas porque, en el ámbito de la educación, el conocimiento abierto no solo permite aprender de otros y trabajar en una comunidad de cooperación, sino que también posibilita la formación de personas cada vez más libres e independientes. Al mismo tiempo facilita, por ejemplo, que los alumnos puedan trabajar en sus hogares o en cualquier lugar con las mismas herramientas que utilizan en el centro educativo y que estos descubran nuevos softwares a los que no podrían acceder de otra forma. El software libre, origen del conocimiento abierto, fomenta el interés, la investigación y el aprendizaje de nuevos conceptos en el campo de la informática.

En definitiva, las universidades ya no son las instituciones herméticas e inaccesibles que durante siglos custodiaron el saber entre sus muros y lo mantuvieron apartado de una población condenada al analfabetismo. Ahora se trata precisamente de lo contrario: el conocimiento abierto pretende liberar ese saber a la sociedad y crear un flujo multidireccional de información en el que pueda participar todo aquel que lo desee, por eso iniciativas como las de la URJC son tan importantes.

Sin embargo, no todo el peso de este cambio recae en las instituciones, también hay muchas cosas que podemos hacer a nivel individual. Todavía queda mucho por hacer para que en las aulas se dejen de usar de forma generalizada programas de Microsoft Office y Adobe, pero por qué no comenzar a hacerlo nosotros mismos en nuestros hogares. El uso de software libre, por ejemplo, es un pequeño gesto al alcance de cualquiera.


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