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¿Qué fue de los Planes de Empleo?

Reportaje
Sociedad
Pancarta reivindicativa en el Ayuntamiento de Marchamalo
Desde el año 2011 estas iniciativas desaparecieron de Castilla-La Mancha

El 4 de marzo el Ayuntamiento de Marchamalo (Guadalajara) puso en marcha su Plan Social de Empleo. Han sido trece las personas que han empezado a trabajar en la primera fase de implementación de este proyecto. Este plan de empleo, que el Ayuntamiento ha sacado adelante echando un pulso a las instituciones nacionales y autonómicas, es una excepción en la provincia de Guadalajara y casi en toda Castilla-La Mancha. Hasta el año 2011 era la Junta de Comunidades de esta comunidad autónoma era la que financiaba este tipo de medidas para generar puestos de trabajo. Sin embargo, no se han lanzado más convocatorias de plan de empleo por parte del gobierno autonómico. En estas circunstancias, ¿en qué situación queda la provincia de Guadalajara?

Marchamalo es un núcleo de población cercano a la capital, que tiene 6.593 habitantes. Se espera que su Plan Social beneficie a 56 personas, que trabajarán durante periodos de tres meses y cobrarán el salario mínimo interprofesional.  A partir de este plan, se oferta un puesto de animador socio-cultural, tres de auxiliar administrativo y 52 de peón. Los criterios que se han seguido para la selección han sido únicamente sociales, sin tener en cuenta la formación profesional o académica de los aspirantes. Según afirma Rafael Esteban, el alcalde del municipio (PSOE), “al ser un plan social se admite a cualquiera, no hay diferencias de nivel de estudios”. El Ayuntamiento de Marchamalo terminó el ejercicio del año 2013 con un estado de cuentas positivo, lo que le permitió tener disponibles 200.000 euros para este proyecto.

Datos de la población de Marchamalo y su tasa de desempleo. Fuente: Ayuntamiento de Marchamalo

A pesar de que la iniciativa está financiada con fondos del propio municipio, tanto la Junta de Comunidades como el Gobierno Central han puesto impedimentos al Ayuntamiento para la realización del plan. “La reforma de la Administración Local, que es una reforma de los ayuntamientos, viene a decir qué es lo que podemos hacer, quién hace cada cosa y con qué se paga cada cosa. Bueno, pues una de las cosas en las que los ayuntamientos no somos competentes es en generar empleo.  No podemos generar empleo”, explica indignado el alcalde. Esta prohibición está consignada en la Ley de Presupuestos Generales 17/2012 para el año 2013, cuyo artículo 23.uno.1 restringe severamente la contratación de personal para puestos públicos. Además, la Ley 27/2013, de 27 de diciembre, de racionalización y sostenibilidad de la Administración Local, determina que la contratación de funcionarios de habilitación nacional es competencia exclusiva del Estado y de las Autonomías.

La Subdelegación del Gobierno requirió al Ayuntamiento, a partir de la iniciativa local, la documentación y los datos sobre la población del pueblo y las bases del plan. Por el momento, hay silencio por parte de las instituciones. El alcalde apela a la emergencia social que existe en Marchamalo y al sinsentido del conflicto de competencias. “Si en estos momentos en los que vivimos yo no puedo poner 200.000 euros para un plan de empleo y sí puedo comprar 200.000 piruletas de un euro algo no funciona”, sentencia Esteban.

Daños colaterales: pueblos a la deriva

La Junta de Comunidades era la que convocaba los Planes de Empleo hasta 2011, cofinanciados también por el Fondo Social Europeo. Las personas que solicitaran entrar en el baremo tenían que estar desempleadas y alejadas del mercado laboral. La preferencia correspondía a aquellos que no tuvieran subsidios y que contasen con cargas familiares. También obligaban a contratar a un mínimo de 50% de mujeres. Se iniciaron en 2002 y la Junta los promovió de forma ininterrumpida hasta el año 2011, en el que se produjo el cambio de gobierno. La política de recortes de María Dolores de Cospedal eliminó este tipo de iniciativas.

¿Qué ocurre con municipios que no tienen tantos recursos como Marchamalo? Valdenuño Fernández es una villa de la comarca de la Campiña que contaba con 273 habitantes en 2013, según el Servicio Estadístico de Castilla-La Mancha. “Los pueblos pequeños no tenemos potencial económico para sacar adelante este tipo de planes, ni tampoco potencial administrativo para mover el papeleo. En los despachos te matan”, declara en conversación telefónica Jesús Pablo Pereda, alcalde del municipio por el PSOE. Valdenuño, al igual que otros pueblos de la zona, se beneficiaba de los Planes de Empleo de la Junta. En concreto, en el último plan del año 2011 recibió una dotación de 8.235€, destinada a contratar a tres personas. “Se conseguían servicios socioculturales y de entretenimiento, como la biblioteca que se abría en verano, así como servicios de atención al público y de gestión de archivos y servicios de mantenimiento. Ahora estos servicios no los tenemos”, se lamenta Pereda.

El concejal de Cultura de Viñuelas (PP), Javier Gil, expone otro problema derivado de la desaparición de estas iniciativas: “Nosotros teníamos una persona contratada con el plan. Con su desaparición, esa persona deja el pueblo, lo que agrava aún más el éxodo rural que sufrimos”. En 2011, el último año que se implementó el plan, vivían en el municipio 142 personas. Tan solo un año después, la población cayó a 130, de nuevo según el Servicio Estadístico de Castilla-La Mancha. El problema de fondo es que en la provincia de Guadalajara el 80% de la población se concentra en el 20% del territorio, por lo que los municipios que quedan fuera de los principales núcleos de población sufren una grave situación de aislamiento. Los Planes de Empleo contribuían a paliarla parcialmente, pero su extinción deja a estos pueblos todavía más a la deriva.

Independientemente del color político y de lo que marquen las leyes, una iniciativa como la del Ayuntamiento de Marchamalo siempre será beneficiosa para la población. Esteban recuerda emocionado: “A la concejal de Empleo se le abrazó una de las seleccionadas para trabajar, dándole las gracias porque ahora iba a poder pagar el agua y que ya no le iban a embargar. Al final es para que se te ponga la piel de gallina”. La desaparición de los Planes de Empleo en la comunidad castellano-manchega es solo uno más de los daños colaterales provocados por la crisis. Sin embargo, los alcaldes de la provincia confían en que se vuelvan a convocar. Así lo expresa Pereda: “Yo creo que la demanda en los municipios es muy grande por la lacra del paro. Las administraciones responsables con superávit deberían poder contratar para subsanar el desempleo. Espero que el Estado y la Junta reconsideren su postura”. 

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