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ESTADOS UNIDOS, EL PAÍS MÁS AFECTADO POR LA PANDEMIA DEL COVID-19

Crónica
Indignados
Estados Unidos es el país donde el COVID-19 está atacando con mayor fuerza. Según los últimos datos de la OMS, EEUU encabeza la lista con mayor número de afectados por coronavirus: más de 530.000 contagiados y más de 21.000 fallecidos, lo que ha propiciado que el país haya aprobado por primera vez en la historia la situación de desastre en todos los estados. Sin embargo, no todos los ciudadanos estadounidenses se enfrentan en igualdad de condiciones a esta pandemia: las desigualdades económicas y sociales se están haciendo más visibles que nunca.

En EEUU, las debilidades del capitalismo se están haciendo palpables, siendo 27,5 millones los ciudadanos que no disponen de seguro privado y, por tanto, no pueden afrontar un tratamiento cuyo coste podría superar los 34.000 dólares y un gasto de 9763 dólares en los casos más leves. Para evitar un incremento descontrolado de la pandemia, el Ejecutivo estadounidense ha aprobado un plan para ayudar a las familias con menos recursos (un pago de 1200 dólares por adulto y 500 por hijo menor).

Según la revista Time, muchos hospitales están ofreciendo programas de caridad y algunos estados han ayudado a los ciudadanos para pagar la prueba del coronavirus. Otros, como Nueva York, Washington, Massachusetts, Maryland y Rhode Island, aprobaron un programa especial para ofrecer un seguro por tiempo parcial.

Y es que la situación es preocupante, pues el 25% de la población no puede permitirse el coste del tratamiento médico que necesita, a pesar de que EEUU es el país desarrollado que más gasta en atención sanitaria. Se trata de un sistema sanitario que margina a un sector de la población, aquel con menos recursos, y fomenta la separación de clases, contrastando con los sistemas que hay en Europa, donde los países ofrecen una cobertura prácticamente universal.

En medio de esta crisis, destaca Alemania, que ha demostrado estar a la altura de la situación gracias a la previsora gestión que están haciendo de la misma y su astucia al tomar ejemplo de otros países que se enfrentaron previamente al COVID-19 y consiguieron controlar la pandemia con las menores consecuencias posibles, como es el caso de Corea del Sur, el país modelo en aplanar la curva. Y es que, aun siendo el quinto país del mundo con más personas contagiadas, 130.000, la tasa de mortalidad es notablemente inferior que en otros países de Europa, con algo más de 3000 fallecidos. La disciplina y el compromiso individual de los alemanes con el conjunto de la sociedad está evitando una situación catastrófica, algo esencial para salir de cualquier crisis. En EEUU, en cambio, parte de la población se está manifestando estos días, en ocasiones armados, porque se oponen radicalmente a tener que privarse de salir o de hacer vida normal para evitar la muerte de sus compatriotas. Todo ello con el respaldo de Trump. Es evidente que, si se responde a esta crisis con esa gran falta de solidaridad y empatía por parte de la ciudadanía, el resultado que obtenga el país no puede ser bueno.

Además de la ejemplar respuesta de la ciudadanía, Alemania cuenta con un sólido sistema sanitario. En enero disponían de más de 28.000 camas de cuidados intensivos equipadas con respiradores, 34 por cada 100 mil pacientes, a diferencia de las 12 de Italia o 7 de Holanda. Aun así, ampliaron su capacidad y ahora cuentan con más de 40.000 camas de cuidados intensivos. La situación está tan controlada que en sus hospitales están tratando pacientes de otros países con sistemas sanitarios colapsados, como Italia, España o Francia.

También están realizando alrededor de 350.000 pruebas de coronavirus a la semana, muchas más que en cualquier país europeo, lo que ha conseguido reducir su propagación. Asimismo, en la mayoría de países, estas pruebas se realizan solo a los pacientes más enfermos, también en EEUU. Pero no es así en Alemania, siguiendo la exitosa estrategia de Corea del Sur.

Por otra parte, iniciativas llevadas a cabo, como los “taxis corona” de Heiderberg, personal médico con equipo de protección que se desplaza hasta el domicilio de los afectados por coronavirus desde los primeros días de la enfermedad, son un ejemplo del nivel de compromiso y el adecuado uso de los recursos públicos que el Estado realiza para combatir el virus, que ha primado la protección de la gente por igual sin estar atados a los parámetros económicos.

Una vez más, Alemania ha demostrado ser la primera potencia europea, manifestando la fortaleza de una sociedad que sabe cómo afrontar los momentos más difíciles, acatando con responsabilidad el papel de cada uno. Situación que se opone radicalmente a la de EEUU, que a pesar de haber sido la primera potencia mundial durante años y disputarse actualmente esa posición con China, su sistema elitista y discriminatorio, y su modelo de sociedad (regido por un capitalismo puro basado en la economía y donde reina un individualismo preocupante), han hecho que el país se vea desbordado por la situación de emergencia que viven.

En momentos como este se distinguen cuáles son los modelos que debemos seguir como ejemplo y de cuáles debemos aprender para no cometer los mismos errores. Quizás EEUU (y aquellos países que lo miran como referente) debería plantearse esta crisis como una muestra de que su sistema ha quedado obsoleto y la necesidad que hay de reformarlo. Hacer América grande, esta vez para todos.

 

 

 

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