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El alimento del alma es muy importante

Entrevista
Cooperación en el Mundo
Antonio Palma // Foto:Carlos Utrilla
Tras llegar de su viaje a los campos de refugiados del Kurdistán Iraquí, así se expresa, Antonio Palma de Payasos sin Fronteras, organización sin ánimo de lucro, fundada en 1993, por un grupo de artistas pertenecientes a las artes escénicas con el fin de llevar alegría a las zonas de conflicto y sensibilizar a la población sobre la situación de las personas afectadas por las consecuencias de la guerra.
Cada día, la población iraquí desplazada a consecuencia de los conflictos en otras zonas, entre el Estado Islámico y fuerzas kurdas e iraquíes es mayor. También lo es, el número de sirios que llega a estos campos de refugiados sin apenas recursos económicos. “A causa de los conflictos, estas personas se van huyendo a una zona más tranquila, y acaban en zonas de refugiados”.
Actuación en campo de refugiados // Foto: PSF Extremadura

Los kurdos son un pueblo castigado por la historia y la dominación. Es el llamado “estado sin tierra”, ya que sus territorios se encuentran repartidos entre Turquía, Irak, Irán y Siria. “A quien no quería claudicar, le perseguían o le mataban” y “si tenían el problema de ser un país sin tierra, se les suma uno más: la guerra”. En 2014, el Estado Islámico conquistó una parte de la Mesopotamia sirioirakí, sembrando el terror y la criminalidad, hasta hoy.


"llevar un poco de alegría
a sitios donde realmente existen problemas derivados de la guerra, aunque tengan las necesidades básicas cubiertas,
es fundamental..."

En su viaje, junto a los también extremeños Roberto Calle Martínez y Daniel Martínez Jiménez, visitaron tres de las cuatro gobernaciones entre las que se encuentra dividido Kurdistán y en las que están repartidos los refugiados y desplazados.  Duhok que acoge a más de 27.000 personas, seguida de Ebril en la que se encuentran cerca de 6.000 personas y Suleimaniya en la que hay casi 2.000 personas.
Antonio, con chistera, actuando junto a Roberto y Daniel // Foto:PSF Extremadura
Allí asegura que “fuera de los campos, la gente se integra en comunidades, barrios, pisos en esqueleto y construyen casitas portátiles encajadas en bloques, fuera y dentro de los campos”. La situación de los refugiados, en especial de los niños es alarmante. Los niños sufren traumas, debido a los bombardeos, ataques o las imágenes que remiten en su cabeza de soldados abriendo fuego desde los tejados de los edificios. En estos campos, organizaciones como ACNUR (la agencia de la ONU para los refugiados), con la que Payasos sin Fronteras trabaja mano a mano, brindan asesoramiento psicológico a estos niños y sus familias, y realizan un seguimiento de su situación mental. En este sentido, Antonio nos explica que “llevar un poco de alegría a sitios donde realmente existen problemas derivados de la guerra, aunque tengan las necesidades básicas cubiertas, es fundamental, porque no tienen cubierto el alimento del alma, que es también muy importante”.
En las mesetas mesopotámicas // Foto: PSF Extremadura
“El humor no se debe perder nunca”. Por esa razón, Payasos sin Frontera, trabaja para cambiar, aunque sea por un momento, la realidad en la que viven estas personas. Y es que aunque su espectáculo está dirigido a los más pequeños, no sólo lo disfrutan ellos, “ver a los padres reír como los niños, mientras evaden su realidad y viven esos momentos felices, era un gran gozo”, asegura el payaso.  Define el espectáculo como “muy visual, gestual, de mucha acción, con música, malabares y sencillo pero efectivo”. Como gesto de complicidad y empatía “aprendieron las bienvenidas y los saludos en kurdo, aunque algunos chapurreaban un inglés muy extraño”. Añade que, “supuestamente van a dar, pero acaban recibiendo muchísimo más”.
Antonio Palma actuando ante los más pequeños // Foto: PSF Extremadura
PSF ha trabajado en Guatemala, Nicaragua, Perú, Etiopía, Sahara y el Congo. Cada año, realizan una salida internacional, para llevar su alegría, allí donde más la necesitan. Pero todo esto ocurre, “gracias al apoyo de la gente que está alrededor, de la comunidad educativa, de profesores y alumnos, que se hacen partícipes de esta bonita experiencia”, sostiene Antonio.

“gracias a ellos se financian estos proyectos”

En este viaje en particular, obtuvieron una financiación muy especial. Cinco institutos de educación secundaria de Navalmoral de la Mata, Cáceres, recaudaron más de dos mil euros para colaborar con la organización. Al día de hoy se pasean por los centros contando su experiencia e implicando de nuevo a la comunidad educativa para poder seguir repartiendo sonrisas por el mundo.
 
Nuestro payaso aplaude el gesto de estos jóvenes, padres y maestros. Revela que “gracias a ellos se financian estos proyectos” así que por su parte solo resta, “seguir estando al pie del cañón, para que esto siga pasando”.
 
 
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