GlocalPressUrjc

Menú principal

Se encuentra usted aquí

Días de procesiones y chapuzones en el mar

Crónica
Culturas
Fuente: LoveCanarias
Después de varios años se ha roto el maleficio de la Semana Santa en Gran Canaria. La lluvia se ha quedado en la península, mientras en la isla hemos disfrutado de un sol espectacular. Han sido días de devoción religiosa con unas playas donde no cabía un alfiler.

Debajo del buen tiempo se resguarda un mar de tradiciones y fervor religioso, que salen  a flote durante la Semana Santa de la isla. Los muros del viejo barrio de Vegueta, el casco antiguo de Las Palmas de Gran Canaria, vuelven a ser testigos de las multitudinarias procesiones que conmemoran anualmente la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo. El barrio que vio partir las carabelas de Colón ha vuelto a reunir a cientos de creyentes y de curiosos entre sus adoquines de piedra.

Mientras la Semana Santa revive bajo las antiguas calles al pie de la Catedral, las playas rebosan de devoción al sol.  Porque son días de procesiones religiosas, pero también de chapuzones en el mar. Unos eligen la playa urbana de Las Canteras y otros las dunas de Maspalomas al sur de la isla. Los bañistas disfrutan de paseos por la arena, mientras los más atrevidos ponen a prueba sus habilidades con el windsurf gracias a los vientos alisios.

 

Del Domingo de Ramos a la Procesión del Silencio

La procesión preferida por los niños es la del Domingo de Ramos. Sale la imagen del señor de la Burrita acompañada por los niños grancanarios que preparan la primera comunión vestidos de nazarenos. Los asistentes saludan a su paso por la calle de Triana y su entorno con ramas de olivo y palmas. En la procesión del Santo Encuentro vemos a un gran número de cofrades y penitentes acompañando a la Dolorosa, una maravillosa escultura del artista canario Luján Pérez. Desde las primeras horas de la tarde del Jueves Santo se abren las puertas de la Ermita del Espíritu Santo para que los fieles visiten la imagen del Santísimo Cristo del Buen Fin, que data del siglo XVII. Y sobre el filo de la medianoche no hay acompañamiento musical. Solo reina el silencio en actitud de penitencia.

 

La mantilla canaria

Una de las más auténticas expresiones de canariedad la encontramos con las mantillas. Las mujeres y niñas llevan sus cabezas cubiertas de blanco el Viernes Santo por la mañana. Y por la tarde-noche se celebra la más multitudinaria de las procesiones: la procesión Magna. Es un plato fuerte que congrega cada año a miles de personas, que asisten a ver en ella quince pasos diferentes, que parten desde las iglesias de Santo Domingo, San Agustín y San Francisco de Asís.

 

Pescado como manda la tradición

Al grito de "papitas, p'al sancocho" un tendero del Mercado de Vegueta llamaba estos días la atención de los clientes. Y es que en Semana Santa se vende más cherne, más papas y más batatas que de costumbre. La tradición de comer sancocho el Viernes Santo sigue arraigada entre los canarios, aunque muchos se abstengan de comer carne más por la costumbre que por honrar la pasión de Jesucristo.

Los canarios se mezclan estos días con viajeros de todo el mundo. Conocedores de las bellezas de la isla aprovechan también para hacer senderismo y perderse entre las montañas del interior. Pero en estos días lo más difícil ha sido clavar la sombrilla en la arena. Y es que los adictos al turismo de sol y playa no faltan a su cita anual. Además,   mantienen religiosamente sus costumbres. La buena comida, al abrigo de una terraza al borde del mar, no falta. Y por la noche no cabe un alma en los conciertos al aire libre. Aquí no hay nieve, pero ni falta que hace.

Desarrollo en Drupal por Suomitech