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La presión de la depresión

Reportaje
Sociedad
El significado real de la depresión es ignorado por la sociedad española
La depresión médica es ignorada por la sociedad española
Casi todo el mundo sabe lo que es un resfriado y cómo tratarlo, porque lo ha sufrido. Incluso las enfermedades de transmisión sexual (ETS), según los estudios, atacarán al 25% de los jóvenes antes de acabar el Bachillerato, lo que también ha implicado que la sociedad tenga más información que nunca sobre ellas. Enfermedades tan presentes en nuestro día a día tienen el beneficio del conocimiento público. Pero no todas pueden presumir de esta característica. Es bastante común escuchar a un joven comentando a otro, “déjame, que hoy estoy deprimido”. Lo dicen por diversas razones, pero desde luego no lo pueden decir en serio. La depresión es una enfermedad mencionada, pero ninguneada por la sociedad.

La depresión es una enfermedad tan frecuente que afecta a 350 millones de personas alrededor del mundo. Es una cantidad lo suficientemente considerable como para que se deba conocer bien lo que esta palabra significa. Pero, ¿es así? La depresión está estigmatizada por la sociedad, se ve como una “mala racha”, un momento triste puntual, un mal día, etc. Su “fama” es tal, que a los propios enfermos les cuesta hablar de ello, como le pasó a Alba Reina, joven que sufrió depresión, curada desde hace dos años. Ella confiesa que veía a su alrededor cómo la gente hablaba de estar deprimida con una ligereza peligrosa y romántica.

 

Alba Reina, ex-paciente de depresión.

 

Como consecuencia, el 35% de los españoles resta importancia a este trastorno y piensa que la depresión se puede fingir según un estudio de la compañía farmacéutica Lundbeck. En contraposición, expertos como el doctor Roca dicen que no es tan fácil engañar a un clínico. Además, apoyan que si se ignora la depresión, puede causar daños cerebrales permanentes y recomiendan acudir a un psicólogo en cuanto se vean indicios. Un agravante es que, en muchos casos, los propios pacientes le restan importancia por miedo a los juicios sociales, como indica Peter Tyrer, del departamento de Medicina Psicológica del Colegio Imperial de Londres.

 

El tratamiento banal de la depresión da pie al fenómeno de la romantización. Esta consiste en el tratamiento artístico de la depresión o elementos derivados como el suicidio, como un concepto o estado de ánimo estéticamente bello, un estado romántico transmitido con mensajes tóxicos. Esta corriente es alimentada por adolescentes o jóvenes en entornos no formales y con el aplauso de su generación. Existen plataformas virtuales como Tumblr en la que se recrea esta corriente. Solo es necesario echar un vistazo a los posts con la etiqueta “depresión” para encontrar mensajes que no ayudan a los consumidores en general, y a los que sufren este trastorno en especial.

 

 

 

Ciertas marcas toman la depresión como una idea comercial que, lejos de ayudar a combatir el estigma de la depresión, crean prendas con frases con un mensaje tóxico. Este fue el caso de Urban Outfitters, que lanzó en 2014 unas camisetas con la palabra "Depression". Los internautas se movilizaron ante este caso. Kathleen Graham, usuaria de twitter escribió “No hay nada de tendencia en esto, es una enfermedad, no una moda”. Este problema se extiende a otros ámbitos, como el audiovisual, en el que destaca la serie “Skins” con el personaje de Effy, una chica constantemente triste y decaída, con problemas de adicción que se representa como una forma de ser “bonita y única”.

 

 

¿Pandemia mundial o enfermedad occidental?

 

Como se observa, hay opiniones confrontadas sobre cómo tomarse la depresión, a pesar de que, como declara Ariadna Gil, miembro de EPU (Asociación de Estudiantes de Psicología Unidos de la URJC): “un trastorno mental puede ser igual de incapacitante que una enfermedad física crónica como la artritis”. Desde su asociación, realizaron por sexto año unas charlas de psicología que, en 2018, tuvieron también un espacio para la depresión.

 

Otra postura muy extendida es la del profesor de psicología clínica Stephen Ilardi, quien defiende que la depresión es una “enfermedad de la civilización”, causada por el estilo de vida industrializado y altamente estresante, sin el cual no habría apenas ningún caso. Una investigación realizada con 2.000 aborígenes Kaluli de Papúa Nueva Guinea apoyaría esta teoría, donde solamente se encontró un caso marginal de depresión. Mientras, un total de 2,4 millones de españoles sufrieron este trastorno en 2015 según la OMS, ocupando el cuarto lugar de la lista de países europeos. Otros estudios que refuerzan esta teoría hablan de que 3 de cada 4 pacientes son occidentales.

 

Terapia y fármacos, instrumentos clave

 

En las charlas de EPU se llegó a la conclusión de que la terapia psicológica y los fármacos deberían ser los dos instrumentos clave para superar una depresión. No obstante, este segundo elemento es cuestionado por una gran parte de expertos que consideran que un tratamiento que ocasiona, al menos, un efecto secundario en cada persona que lo toma no puede ser beneficioso. Estreñimiento, sueño durante el día, diarrea, mareo, boca seca, dolor de cabeza, náuseas, problemas sexuales, temblores, problemas para dormir y aumento de peso, son algunos de los problemas que pueden surgir durante la etapa del tratamiento, aunque no todos quedan resueltos una vez se suspende o finaliza dicho período. Además, los antidepresivos pueden aumentar el riesgo de suicidio en personas menores de 25 años.

 

Por otro lado, algunos expertos recomiendan el uso de antidepresivos porque está comprobado que 6 de cada 10 personas mejoran con el primer tratamiento que prueban, y si no, aumentan la dosis o la varían. Esta despreocupación por la dosis ha generado mucha controversia. Alba Reina dice que el médico que le recetó los antidepresivos le recomendó que, en caso de necesitar algo más, doblase la dosis, cuando ella misma no se veía capacitada para valorar su estado de ánimo. Ella reconoce, eso sí, que fue el tratamiento lo que la salvó, pero se sintió muy mal guiada.

 

Lo más recomendable es ser selectivo con la lluvia de información que está al alcance de todos a día de hoy. Si esto se ignora, la desinformación va a ganar y los posibles pacientes podrían verse afectados, los estudiantes no conocerán correctamente cómo tratar la depresión, y la sociedad en general desconocerá qué es en realidad esta enfermedad. El cómico Kevin Breel -también paciente- define el concepto con facilidad: “La depresión no es estar triste cuando algo te va mal. La depresión es que todo te va bien y estás triste”. Que la sociedad lo entienda o no dependerá de una correcta divulgación, dándole la debida importancia y seriedad propia de un trastorno mental.

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