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La prensa tradicional pierde los papeles

Reportaje
Economía
Rotativa de un periódico
La prensa en papel también ha sufrido la crisis económica. Además, si a esto le añadimos la revolución tecnológica, nos encontramos con un cóctel devastador. Sin embargo, son muchos los que no señalan al medio web como culpable de la crisis que padecen los periódicos en papel, si no a los intereses financieros que yacen detrás de los medios de comunicación.

La intromisión del medio web en los periódicos españoles se produjo allá por 1994, cuando El diario de Catalunya estrenó su página web. Dos años más tarde le seguirían El País, Mundo deportivo y Expansión. A partir de ese momento comenzó a surgir, de manera progresiva, la duda en los medios de comunicación e incluso en los propios lectores: ¿papel o web?

En las redacciones convivieron de manera pacífica ambas formas, con un progresivo desarrollo de los medios y los recursos web, hasta la irrupción de la crisis económica en 2007. Durante este año, la prensa en papel alcanzaba los 4 millones de ventas diarias. Cuatro años después, y de acuerdo con los datos publicados por el EGM, más de un millón y medio de lectores se había perdido por el camino. Y las cifras siguen bajando.

Debido a la actual crisis económica, muchos periódicos han cerrado sus redacciones o se han centrado sólo en la versión web. Es más, algunos periódicos como eldiario.es o El Confidencial, que nacieron durante esos críticos años, jamás han tenido su versión en papel. Este fue también el caso de Público, que tras cinco años en los quioscos tuvo que terminar con su versión impresa. Por esto mismo, Pedro González de la Calleja, redactor jefe de Público, no duda en afirmar que: “Ahora los medios en papel, lo que es el soporte papel, está prácticamente sobreviviendo. Todavía y salvo coletazos de la crisis todos los medios han tenido que hacer ERES, reestructuraciones, despidos…”

González de la Calleja se refiere aquí a los ERES que han sufrido los grandes periódicos del panorama nacional en los últimos años.  Cabe mencionar el caso de El País, que despidió en 2013 a 129 personas, y el caso de El Mundo, que en 2012 acabó con 143 puestos de trabajo menos. El ajuste de plantilla respondía a la urgencia de corregir la situación económica que atravesaban ambos medios al ver reducidos en un 20% sus ingresos publicitarios y la imposibilidad de seguir manteniendo su estructura de costes.

Los jóvenes no compran un periódico ni por recomendación médica, los únicos que se mantienen son los lectores de siempre.

La reducción de la producción en papel no ha afectado solo a las redacciones, sino también a los quioscos a pie de calle. “Se nota mucho que la gente lee más los periódicos en internet que en papel” comenta Pilar Rodríguez, quiosquera madrileña desde hace más de diez años. “Los jóvenes no compran un periódico ni por recomendación médica, los únicos que se mantienen son los lectores de siempre, gente de edad avanzada que está más acostumbrada al papel que a una pantalla”.

Las reestructuraciones y los reajustes que se han llevado a cabo en los medios se han cebado con el soporte papel, bien reduciendo la paginación, como ABC; o bien pasando a un formato tabloide como El c. Mientras que, desde algunos medios se denuncia la intromisión de Internet y el elevado coste que supone imprimir en papel, otros periodistas, como Pere Rusiñol señalaba a otros culpables en la Introducción de Papel mojado (publicado en la revista Mongolia): “El problema es la economía y la intromisión del sector financiero en los medios de comunicación: el problema no es que la banca opere como tal en su negocio, sino que la banca se convierta en editora de prensa. Y en España.”

Nadie puede negar que los tiempos están cambiando y que los medios de comunicación deben adaptarse a la realidad para seguir existiendo. No obstante, tampoco se pueden negar los datos económicos, y al préstamo que Prisa (empresa editora de El País) solicitó a 35 bancos en 2011, le han seguido muchos más, llegando incluso a hipotecar el propio periódico de El País en 2013 para poder sobrevivir. Y eso que su deuda asciende actualmente a 2.582 millones de euros.

Por tanto, cabe preguntarse ¿son las nuevas tendencias las que alimentan la crisis del papel marcando su desaparición o son las malas gestiones empresariales y los intereses financieros los que dirigen el futuro de los medios? Pere Rusiñol lo tiene claro al afirmar: “Si alguna vez se reactiva de nuevo la economía, el mundo de los medios habrá cambiado igualmente sin posibilidad de marcha atrás. Y no por culpa de Internet.”

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