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“Es más romántico pensar que el límite del humor lo marca lo moral, pero no, lo marca el dinero”

Entrevista
Sociedad
David Suárez frente a su ordenador
En pleno debate sobre los límites del humor, el cómico gallego David Suárez se moja sobre aquello que marcan esas restricciones. El tertuliano del programa de radio "Vodafone:yu", saltó a la fama con la imaginativa webserie "Vincent Finch". Considera que "perseguir o censurar algo que está en tu cabeza es estúpido"

Pregunta: ¿Dónde están los límites del humor?

Respuesta: Es mucho más romántico pensar que lo marca lo moral, lo ético, la pelea por los límites expresivos, pero no, lo marca el dinero. Es decir, tú no puedes hacer un chiste cuando baja el jefe y te dice que no digas tal porque te echa, porque le puedes poner en riesgo un contrato que tiene con Fulanito o tal. En los 40 por ejemplo, te puedes meter con Ramón Sampedro, que está muerto, pero no te puedes meter con Shakira.

 

P: Si los límites los marca el dinero, ¿cuál es su opinión acerca del caso Cassandra o Dani Mateo?

R: Yo creo que ya lo ha dicho todo el mundo; es ridículo. Los límites del humor tienen que ser infinitos, porque tu no puedes perseguir o censurar algo que está en tu cabeza, es que es estúpido. Vivimos en un mundo en el que se persiguen las palabras, que las palabras son palabras, es decir, no existen, y no se están persiguiendo los actos que son los que de verdad tienen repercusión directa, como robar, pegar a alguien, discriminar de una forma clara, abusar. De ahí esta cosa de perseguir los mensajes de odio, como si el odio lo pudieses perseguir, es decir, yo mismo odio cosas, sino no tendría trabajo. El problema es cuando no se persiguen delitos de violencia, y habrá gente que dirá que hay violencia verbal, pero cuando estás haciendo comedia, se tienen que permitir ese tipo de cosas, porque entonces estamos acabando con la imaginación. Tu no puedes censurar lo que yo estoy pensando, porque sería ridículo. La comedia se parece al sexo, porque no puedes pedir a alguien que se masturbe con alguien, pues esto es lo que está empezando a pasar: la gente te está diciendo lo que no puedes pensar ni decir. Claro que la ley te puede decir lo que puedes hacer, porque para eso esta la ley. Pero no te puede decir lo que no puedes decir.

 

Los problemas desaparecen con hechos, no con palabras.

 

P: Usted precisamente trabaja con Dani Mateo en un programa, ¿se le ve tranquilo de puertas para adentro?

R: No había hablado nada con él sobre este tema, pero le pregunté justo hoy y me dijo que se lo tomaba con resignación, pensando que hay gente que piensa distinto. A él o a mi o a quién sea le puede ofender, pero lo que la gente de derechas no entiende, pero no sólo gente de derechas, sino también de izquierdas, es que la libertad de expresión lo que implica es que tu también me puedes contestar. Es decir, yo cuando digo lo que quiero, no estoy diciendo “yo digo lo que quiero y tu no”, lo que digo es que “por favor, tu también di lo que quieras” porque entonces el juego no existe. Y lo que piensa mucha gente, y repito no sólo gente de derechas, sino también de izquierdas, es que tu no puedes decir lo que quieras y yo tampoco, y vamos a estar todos callados y sentados, y el mundo tiene que ser una cosa sin problemas, o los problemas tienen que estar debajo de la mesa. No puedes decir los problemas, porque si utilizas la palabra pederastia, va a aumentar esta lacra. Es mentira, es decir, los problemas no desaparecen cuando dejas de hablar de ellos, sino todo lo contrario, la única solución para que desaparezcan los problemas es cuando hablas de ellos, los enfrentas. Los problemas desaparecen con hechos, no con palabras.

 

Luego realmente nadie se queja por un chiste, porque luego cuando alguien se queja sale en todos los periódicos.

 

 

P: ¿Ha tenido que hacer usted frente a algún tipo de censura?

R: No, la gente se imaginará que te ponen problemas con cosas de enfermedades o cosas más bestias, pero no es tanto con eso, cómo con “no menciones a esta persona, porque trabaja para los 40 y no digas esto en yu”, “no digas esto porque trabaja para Atresmedia y tenemos un tío que va a firmar un contrato”. Es decir, es un tema de dinero, porque no puedes decir algo porque nos puedes hundir un contrato con Coca Cola, que un problema de si dices algo en televisión te va a pasar algo porque va a venir la asociación. Luego realmente nadie se queja, porque luego cuando alguien se queja sale en todos los periódicos.

 

P: En tu primera webserie Vincent Finch: Diario de un ego, te hiciste pasar por un parapléjico. se metio con Ramón Sampedro. Ahora que trabaja en un medio profesional, ¿no le han censurado de ninguna manera estas cosas?

R: Aprendí una cosa en el programa de Buenafuente, que es pasar siempre el guión para que nadie me pueda decir que algo es inesperado, y que si hay algún tipo de problemas, que quién no haya hecho su trabajo no sea yo que he pasado el guión con antelación. Entonces, siempre que paso el guión, siempre me dicen que un chiste es demasiado cruel, por lo que suelo hacer es meter muchos chistes bestias para que así, la sensación que tengan ellos es la de quitarme uno para no quitarme todos y así me quedo con siete terribles y así no se dan cuenta.

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