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A vueltas con Diego

Editorial
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Colegio "Nuestra señora de los ángeles" al que asistía Diego

El caso de Diego, un niño de Leganés de tan sólo 11 años que se suicidó el pasado 14 de Octubre, ha vuelto a sacar a la luz uno de los problemas más graves de la sociedad moderna, y es que no es (si se confirma) ni mucho menos la primera ocasión en la que un menor se suicida ante la presión que ejercen sobre él sus compañeros. Uno de los principales problemas es la banalidad con la que se tratan en la sociedad los precedentes a este tipo de suicidios. Insultos, amenazas, golpes…todo es justificado como una situación por la que todos hemos pasado en nuestra infancia, un juego de niños al fin y al cabo. Las consecuencias son funestas y hay que empezar a replantear el modelo educativo en el que estamos inmersos. Clases con una cantidad ingente de alumnos impiden a los profesores estar atentos a los detalles que pueden dar pistas sobre un indicio de acoso escolar; tampoco se fomenta la integración y el respeto entre los niños, actividad social olvidada en pro del rendimiento académico, ni se invierte en que los niños aprendan inteligencia emocional como sí se hace en países donde la educación es uno de sus mayores activos.

No ayuda tampoco el cruce de reproches entre padres, profesores y representantes del Gobierno superados por la realidad: aún no se ha planteado una solución coherente, estudiada y con resultados eficaces (medidas como las del teléfono contra el acoso o la contratación de psicólogos en los colegios no han tenido resultados aparentes) para afrontar de lleno uno de los mayores problemas de la educación en un país en el que una de cada cuatro víctimas de acoso escolar se suicida.

Se trata de ir hacia una solución colaborativa, dónde todos los actores implicados en el problema tienen algo que decir y deben aportar su granito de arena para combatir una lacra que se extiende por nuestro sistema educativo. No ayuda en este sentido la actitud del actual gobierno en funciones, que aprobó el 22 de enero su Plan Estratégico para la Convivencia Escolar. Una medida que ha suscitado las críticas del gremio docente, que no se siente partícipe de su elaboración y cuestiona la financiación prevista para el mismo. CCOO lo definía el pasado 25 de enero como "un conjunto de medidas preexistentes y sin financiación adicional". El sindicato también lamentó que el Plan se apruebe con un ejecutivo en funciones sin contar con la colaboración y el consenso del resto de fuerzas políticas. Parece que, con un pacto de gobierno que no contará con la presencia del PP en proceso de gestación, la medida está destinada a morir antes de ser aplicada. Si esto termina sucediendo, las alternativas que se pongan sobre la mesa, que deberían ser un tema prioritario para el nuevo ejecutivo, deberán contar con el respaldo y la colaboración de todos los implicados. El problema es de todos y, por tanto, la solución al mismo debe partir de todos. 

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