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Es la hora del planeta

Reportaje
Ciencia
Imagen de la contaminación en Madrid
Aunque Donald Trump no termina de creerse la realidad en materia de contaminación y ha decidido acabar con la lucha contra el cambio climático y recuperar el uso de energías fósiles contaminantes, la situación actual es muy distinta y el resto del mundo sí está concienciado con esta causa.
El pasado sábado era el último del mes de marzo y, como viene ocurriendo desde el año 2007, se celebró la hora del planeta. La primera se celebró en Sidney, y se calcula que más de dos millones de ciudadanos participaron apagando las luces de sus hogares o sus puestos de trabajo; un ejemplo de esto lo vimos en Madrid, donde lugares emblemáticos como el Palacio Real aportaron su granito de arena quitando su iluminación durante una hora. Este es solo un ejemplo de todas las acciones que se han ido realizando durante los últimos años como consecuencia de la preocupación de todo el mundo con la situación del planeta Tierra, el calentamiento global y otras cuestiones relacionadas con el comportamiento que los seres humanos hemos tenido durante la historia con respecto a la Tierra.
 
 
El protocolo de Kyoto fue una de las primeras medidas que se tomaron a nivel planetario para la protección de nuestro hogar y, por consiguiente, de nosotros mismos. Entre los objetivos de este tratado se encuentra la reducción de emisiones de gases contaminantes, con el dióxido de carbono como elemento estrella. Hasta 156 países se unieron al tratado, sin embargo, los países más contaminantes lo rechazaron: Estados Unidos y Australia. Entre las exigencias hacia cada país encontramos la reducción de las emisiones en un 8%, aunque la previsión actual se encuentra en un 6%, tal y como estima la AEMA (Agencia Europea del Medio Ambiente). Dentro de nuestro país los datos son aún más preocupantes, ya que España supera en un 40% las emisiones que realizaba 15 años atrás.
 
 
Algunos expertos auguran un futuro muy oscuro si seguimos el camino de los últimos años, muchos comparten el discurso de que vivimos por encima de nuestras posibilidades, por encima de las posibilidades del planeta. El compromiso desde los gobiernos y las grandes empresas es prácticamente nulo, por eso es necesario que, a nivel individual, cada persona ayude a esta causa desde sus capacidades. Un ejemplo lo encontramos en el reciclaje, el cual se incrementó en la ciudad de Madrid un 4% durante el año 2015. Aunque la capital de España aún se encuentra por debajo de la media del resto del país, su mejora ha sido considerable gracias a la concienciación ciudadana, y nuevas medidas se van a poner en marcha para que esta trayectoria no quede en una simple anécdota del año 2015. Otros aspectos en los que todos podemos colaborar son el uso de transporte público, mejor aprovechamiento de la energía dentro de los hogares, reducción del uso de agua y la contaminación de la misma, empleo de energías alternativas como la solar o el respeto de las zonas protegidas como parques naturales.
 
 
El transporte público es una de  para aportar algo a esta lucha, ya que desde los gobiernos no se ayuda a convertir el transporte público en un medio más eficiente y menos contaminante, el uso de estos medios por todos ayuda a reducir la cantidad de emisiones contaminantes a la atmósfera. Respecto al agua, se trata de uno de los bienes que más escasean, y en muchas ocasiones recuperarla por medio de procesos como la desalinización puede ser muy contaminante, por lo que evitar su gasto innecesario es clave a la hora de ayudar al planeta en la lucha contra la contaminación.
Por último, encontramos el uso de energías renovables, como eólica o solar, lo cual queda más lejos del alcance de los ciudadanos, ya que en ocasiones estas energías quedan olvidadas por los gobiernos y aquellos que pretenden hacer uso de ellas quedan en una situación desfavorable, generalmente en el sentido económico, sin poder hacer frente a los costes que suponen las infraestructuras necesarias para aprovecharse de estas energías.
 
 
Sin duda, la mejora de esta situación pasa por una concienciación de los gobiernos, ya que en la actualidad ninguno de los principales partidos de nuestro país ofrece como uno de los puntos más importantes de su programa la lucha contra la contaminación. La mayoría de las agrupaciones políticas llevan medidas que habitualmente no terminan cumpliendo si son elegidos o que son insuficientes. Por todo esto, los ciudadanos no solo deben limitarse a reciclar, ahorrar o usar el transporte público; medidas como la hora del planeta son útiles a la hora de concienciar a aquellos más alejados de la causa, pero sin duda, es fundamental dar un paso más y llevar esta lucha hasta quienes realmente tienen la capacidad de cambiar las cosas desde su posición. Desde la política es donde se pueden promover iniciativas a mayor escala, y donde se puede legislar para mejorar la situación. Desde nuestra posición, lo mejor que podemos hacer es exigir un mayor compromiso de las instituciones y también de las grandes empresas, a menudo amparadas por los gobiernos para evitar cumplir con tratados como el protocolo de Kyoto, el cual sería de gran ayuda de ser cumplido por aquellos con más impacto en los cambios que está experimentando el planeta.
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