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El gran palo

Opinión
Economía

Las casi lágrimas de Esperanza Aguirre hablando del imputado Ignacio González dieron la vuelta por toda España la semana pasada. En el vídeo viral, no apto para los espectadores más sensibles, vemos a una Esperanza muy decepcionada que advierte ya a su mano derecha de que, en el caso de que sea culpable, se convertirá en “un gran palo”. Días después, nos encontramos con una Esperanza igualmente “traicionada y engañada”, pero que se ha quedado sin trabajo. Y es que cuando el PP decide que uno de sus miembros debe dimitir, presiona a conciencia. Algo que no pasó, debe ser, con la difunta Rita Barberá.

Estamos ante otro escándalo de corrupción que se suma a la larga lista y otro en el que están implicados altos cargos políticos. Por curiosidad, uno busca en Google los casos de corrupción que ha habido hasta el momento en España y la cifra se sitúa en unos 155. Si se tiene en cuenta que solo llevamos 40 años de democracia, tenemos una media de casi cuatro casos de corrupción por año. ¿Y lo peor? Que parece que no va a cesar. Por lo que ciudadanos españoles saquen un cuaderno y empiecen a apuntar, porque, prácticamente, ya es imposible recordar todos los nombres de casos e imputados que tenemos. Gürtel, Bárcenas, Púnica, Ere, Lezo... lo cierto es que nuestros lingüistas deben de estar orgullosos. 

Esperanza Aguirre habla de un gran palo, pero lo cierto es que en los últimos años hemos recibido más de uno en lo que a política se refiere. Y hablamos de política en general porque los grandes palos no solo han venido en forma de desfalcos y malversaciones y de la mano de un solo partido. Sufrimos uno de ellos cuando Albert Rivera, tan de centro, pactó con el Partido Popular después de haber dicho en repetidas ocasiones que jamás lo haría. Pero, no quedándose ahí el palo de los pactos, el PSOE quiso unirse y, tras amotinarse y desmembrase en Ferraz, nos dejó con una abstención y un Pedro Sánchez desechado. PODEMOS, que tampoco podía ser menos, nos dio otro revés con su juego de la silla, que tenía como banda sonora el himno “lo hacemos todo por el pueblo” y como premio estrella, la vicepresidencia. 

Por tanto, no es de extrañar que Esperanza Aguirre, como española que es, se emocione cuando se le pregunta por el nuevo caso de corrupción. Debe de estar harta ya de recibir tantos palos.

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