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¿Hay rastro humano fuera del Sistema Solar?

Reportaje
Ciencia
Una simulación de la sonda Voyager I salidendo del Sistema solar
Voyager I saliendo del Sistema Solar fuente: NASA
¿Es una cuestión de perspectiva, de análisis de datos, de realidad o de ficción? La sonda Voyager I, lanzada al espacio por la NASA en 1977 está enviado señales de haber huído hacia el infinito espacio interestelar. En medio de la gran controversia generada –es una cuestión geofísica- siempre queda la posibilidad de poder afirmar que hay rastro humano pululando entre las estrellas.

El debate que agita a la comunidad científica, digno de la más mediática guerra de publicaciones, viene originado por la mítica sonda Voyager I, lanzada por la Nasa en 1977, y la cantidad de señales y datos que ha ido enviando sobre su situación en el espacio. Si se confirmara, sería el primer aparato de fabricación humana que irrumpiría en el espacio interestelar.

La cuestión real es ¿ha salido del Sistema Solar? Ya en diciembre de 2011, la agencia espacial americana confirmó que la sonda se estaba acercando a la conocida como Heliopausa (límite de la Heliosfera), básandose en las “medidas de hidrógeno y helio recibidas”, que se correspondían con las previsiones según Bill Webber, antiguo profesor de astonomía en Nuevo México, que ha publicado un estudio sobre la materia en la revista de la American Geophysical Reseach Letters. También afirma que en pocos días los datos enviados sobre la intensidad de las radiaciones de la heliosfera (zona extrema del Sistema Solar) demuestran que ésta ha disminuido considerablemente, así como la intensidad de los rayos cósmicos se ha acruentado de manera flagrante. Para comprender el cariz científico de los datos, la revista “Discover” nos realiza un interesante seguimiento durante la historia del Voyager I.

Controversia

Sabemos que ahora mismo la sonda se encuentra a 18 billones de kilómetros del Sol, es decir, unas 122 veces la distancia que hay del Sol a la Tierra. ¿Está eso fuera del Sistema Solar? El debate continúa. A pesar de que la influyente revista Wired ha afirmado con total seguridad que se ha llegado al espacio sideral, “todos los datos que nos llegan son diferentes y excitantes”. la teoría de que la sonda estaría en un espacio indefinido del sistema solar sigue generando seguidores. Mucho más precavidos son los padres del Voyager I. La NASA se ha esmerado mucho en acallar la polémica sobre el excepcional destino del aparato, estimando que “aún no ha salido del Sistema Solar”. Así lo corrobora el responsable científico de la misión que, desde el Instituto de tecnología de California, recuerda que “un cambio en la dirección del campo magnético de la sonda es el último indicador que confirmaría la llegada al espacio interestelar” y que “de momento, ese cambio no ha sido observado”. La cuenta de twitter dedicada a la sonda @NASAvoyager, que goza de más de 39.574 de seguidores,  ha sido tajante a la hora de indicar su destino “Voyager I has not left the solar system. Here’s the mission science team consensus ”

El debate no ha hecho nada más que empezar, puesto que si las previsiones se cumplen, la sonda, que lleva en el espacio desde 1977, podría seguir enviando datos hasta 2020, incluso 2025.

Visión del planeta tierra desde el Voyager I (NASA)

La esperanza de la Supernova

El principal indicio que se espera de manera trepidante, confirmador absoluto de que se habría salido del Sistema Solar, sería una instantánea y brutal crecida del número de rayos cósmicos que normalmente golpean los sensores. Estas partículas de alta energía se desplazan por el espacio después de haber sido aceleradas por supernovas galácticas. Cuando estas partículas chocan contra la heliosfera sufren una considerable pérdida de velocidad. Los datos indican que entre septiembre de 2011 y el mismo mes del año siguiente se produjo una “espectacular subida del número de rayos cósmicos que golpearon Voyager I”

¿Tendremos una confirmación definitiva pronto? Eso es complicado de decir. La sonda fue lanzada hace ya más de 35 años, sondando los límites de la heliosfera a 62,000 km/h. Durante su recorrido ha explorado Júpiter y Saturno, en 1979 y 1980, respectivamente. Nos ha enviado imágenes de nuestro Sistema Solar durante todos estos tiempos, ofreciéndonos instántaneas realmente interesantes, como se puede osbervar en esta galería, que le dedica el Huffington Post en su edición británica.

Durante todo el recorrido por la heliosfera el Voyager I se ha visto envuelto como si fuera una burbuja entre polvo  y gas interestelar, puesto que la Vía Lactea está dominada por el Sol y sus vientos de partículas energéticas. Su odisea aún no ha terminado. Se planea que su recorrido pase cerca de la estrella Gliese 445, situada a 17.5 años luz de la Tierra. Por desgracia, contando que la sonda viajara a su misma velocidad, sólo para recorrer 1.6 año luz tardaría 40.000 años. El paso está marcado, aunque será imposible que lo podamos ver. Según las previsiones, los sensores de la sonda morirán sobre 2020 y, entonces, sólo nos quedará el consuelo de que una obra humana, pero “muerta”, vague por lo desconocido.

Reconstrucción de la NASA. El Voyager I viajando. Fuente: NASA

Más allá de la gran cantidad de términos científicos, para hacernos una idea aproximada de lo que la sonda Voyager I pueda estar viviendo, se recomienda el cortometraje espacial “Stardust”. Creado en memoria del artista gráfico Arian Groot, fallecido en 2011, recrea el recorrido vital, si se puede decir así, de la sonda enviada. Según su realizador Mischa Rozema, “cada vez está más lejos de nuestro Sol, siempre alejada de la mano humana, hasta el mismo origen de las estrellas ”.

Precisamente esta creación bebe de la imagen transversal creada por las imágenes reales enviadas por la NASA, así como las películas de ciencia ficción. Científicamente no es un cortometraje del todo correcto, pero la aproximación a nuestro universo, dónde somos un punto tan ínfimo y los procesos de fuerzas y creación que allí se generan, vale realmente la pena, sobre todo pensando que el protagonista sigue siendo la  famosa sonda, todo un referente.

 

Imagen tomada por el Voyager de Europa, luna de Júpiter. 

Fuente: NASA

Mientras tanto el debate sigue. ¿Dónde estará realmente ahora Vogayer I?¿ Realmente habrá abandonado la Vía Lactea? ¿O seguirá perdida en un punto concreto de la Heliosfera? Crucemos los dedos para que sus sensores vivan lo suficiente para seguir confirmándonos o, al menos, dándonos datos de lo fascinantemente desconocido.

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