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Madrid, ¿tenemos un problema?

Editorial
Economía
Fuente: www.yorokobu.es

Los datos del último informe anual de Fotocasa son claros. Madrid es la comunidad autónoma con un mayor crecimiento en el precio de la vivienda. Según este portal, el incremento se sitúa en un 14,9%, más de 10 puntos por encima de la media nacional. Pero eso no es todo: La capital española encabeza también la subida de precios de las viviendas de segunda mano, con un 19,5%. De acuerdo con estos datos, el mercado inmobiliario madrileño parece no tener techo. La diferencia con otras comunidades importantes como Cataluña es impactante, y más todavía si comparamos a las dos grandes ciudades españolas: Madrid y Barcelona. La ciudad condal ha moderado su crecimiento sobre el precio del alquiler, a diferencia de la capital. El modelo de vivienda del ejecutivo de Ada Colau, que apuesta por el alquiler social y la regulación sobre el turismo masivo, sumado a la gran demanda de pisos en Madrid, ha situado a las dos urbes en posiciones diametralmente opuestas.

Por consiguiente, no sería descabellado pensar que Madrid se encamina a crear una nueva burbuja inmobiliaria. Nos situamos de nuevo en un escenario parecido a años antes de la crisis, con un incremento de la tasa de vivienda mayor que en el último trimestre de 2007. Además, la especulación con el suelo urbanizable de la ciudad es inmensa. Un madrileño tarda 75 días en comprar una vivienda, por los casi seis meses que se tarda en el resto de España. Pese a que estos datos son preocupantes, es bastante improbable que a día de hoy se repita la situación de la década pasada. En esta misma línea se sitúan expertos como Beatriz Toribio, directora de Estudios de Fotocasa En la media nacional no hay que esperar una nueva burbuja, pero sí hay que tener cuidado con determinadas zonas dentro de grandes ciudades, ya que los precios están subiendo bastante más rápido que en otros sitios".

Madrid tiene por tanto que tomar una decisión: continuar creciendo sin límites, disparando así el precio de viviendas y alquileres(repercutiendo en mayor medida en los barrios más pobres); o seguir la estela de Barcelona, manteniendo un crecimiento más sostenible, con una menor fluctuación de los precios. Para esto, al igual que en la capital catalana, este proceso debe ir acompañado de una serie de medidas políticas que faciliten la compra-venta de pisos a las personas con menos recursos.  

 
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