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La necesidad de un pacto educativo

Editorial
Nacional

El pasado noviembre, el Partido Socialista, Ciudadanos y el Partido Popular dieron el primer paso para negociar un pacto nacional por la educación. La propuesta se está debatiendo en la Comisión de Educación en el Congreso con el objetivo de diseñar un documento que recoja las peticiones de todos los partidos. El proyecto comenzó a desarrollarse en febrero del pasado año con las ponencias de padres, profesores y alumnos para aprobar una nueva ley educativa que sustituya a la LOMCE, que solo tuvo el apoyo del Partido Popular.

La ausencia de un pacto nacional y de un sistema educativo estable ha llevado a España a doblar el número de jóvenes que abandonan sus estudios. En las últimas cuatro décadas, los españoles ha vivido siete leyes de educación y, a pesar de que la tasa de abandono ha disminuido, no se debe a la mejora educativa sino económica.

Durante el boom económico, la tasa de abandono escolar se mantenía cercana al 38%. Los jóvenes veían oportunidades en el mercado laboral, sobre todo en el sector de la construcción, frente a la formación académica. Con la crisis, el abandono escolar comenzó a disminuir, pero no gracias a las reformas educativas, sino al aumento del desempleo juvenil por encima del 20%.

En los últimos 35 años, se han aprobado siete reformas educativas por gobiernos de diferente signo y ninguna de ellas suponía un reflejo del mercado de trabajo. El sistema educativo debe adaptarse a las necesidades de conocimiento de las futuras generaciones y no a los intereses partidistas del ejecutivo, criterio que no ha seguido ningún gobierno hasta el momento.

La iniciativa de crear un pacto por la educación con el consenso de todas las fuerzas políticas es el punto de partida para adaptarse a la sociedad de la información. A pesar de la intención por crear un proyecto común, la subcomisión encargada de debatir los puntos ni siquiera ha sido capaz de acordar un modelo de votación, por lo que es imposible que se cumpla el plazo de seis meses que se acordó para la aprobación del pacto.

A esto se suma que la controversia política del momento ha acaparado toda la atención tanto del ejecutivo como de los medios de comunicación, dejando a un lado el pacto por la educación. Mientras que en el resto de Europa la educación es una cuestión de Estado y acuerdo, en España la educación queda relegada ante cualquier polémica sin calado social.

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