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“La DGT tiene que actualizarse y remodelar sus mecanismos porque están obsoletos” Manuel Rodríguez, profesor de autoescuela

Entrevista
Sociedad
Flota de coches de la Autoescuela Imanol
Flota de coches de la Autoescuela Imanol | Foto: Aut.Imanol
La Dirección General de Tráfico se ha propuesto modernizar la educación vial para 2018

La Dirección General de Tráfico, tras varios años sin retocar el modelo educativo actual de la formación vial, se ha propuesto llevar a cabo una modernización de la Ley General de Tráfico. La última revisión data de enero de 2016 y, en este 2018, la DGT ha decidido adaptarse a los nuevos tiempos y los requerimientos que estos demandan. Las novedades más importantes que se implementarán son una nueva ley de tráfico, una ITV renovada y cambios en los exámenes del carné de conducir.

Para comprender mejor los cambios que se avecinan, su funcionamiento y el panorama actual de la educación vial, hemos decidido ponernos en contacto con una de las personas que mejor conocen la situación en la que se encuentra este sector y cómo se forma a los nuevos conductores: un profesor de autoescuela.

Manuel Rodríguez Rodríguez, dueño de la Autoescuela Imanol, lleva 27 años trabajando como profesor de autoescuela y ha visto de todo. Un hombre que aprecia su labor y está encantado con su profesión y su función docente—se le nota—. Una persona sencilla y humilde pero que conoce a la perfección los recovecos de la DGT y los entresijos de la enseñanza vial. Sin ir más lejos, para realizar esta entrevista nos acogió en su autoescuela de la zona sur de Madrid; un local pequeño y acogedor a su manera.

Manuel Rodríguez en el aula donde imparte claseManuel Rodríguez en el aula donde imparte clase | Foto: Alejandro Alonso

Aunque un poco inquieto por la entrevista, no rehuyó a contestar ninguna pregunta y compartió su manera de entender la docencia. «Cada alumno es distinto y aprende de una manera distinta; ahí el profesor tiene que buscarse las mañas para adaptar su discurso a cada persona con la intención de que haga efecto en él o ella» aseguró con firmeza. Muy importante esta afirmación, ya que alrededor de ella girará todo el discurso del profesor y su forma de concebir la docencia; suponemos incluso fuera del ámbito vial. Manuel, siguiendo esta línea, cree que, a grandes rasgos, hay dos tipos de autoescuelas: «las que siguen ancladas en el siglo XIX —se ríe— y creen que con solo enseñar lo básico y un par de directrices para aparcar vale y luego estamos los que continuamos actualizando medios, adaptándonos, formándonos, haciendo cursos y reciclándonos».

En cuanto a su postura respecto a los nuevos cambios que quiere introducir la DGT, Manuel se mostró un tanto reacio y cree que este movimiento se debe a la necesidad de adaptarse y coordinarse con las medidas europeas. «Hay otros sistemas mejores que se llevan poniendo en práctica más años y no se les hace caso» opina. Conforme a su experiencia, cree que la DGT tiene que actualizarse y remodelar sus mecanismos porque considera que están obsoletos: «es absurdo preguntarle a un alumno en el examen teórico cuántas luces debe tener una motocicleta; hay que enseñarle cuándo las tiene que usar y para qué sirven». De la misma manera opina que siempre hay que ser conscientes de con quién estamos tratando a la hora de examinarle o enseñarle y relaciona esta idea con la futura introducción del examen práctico con GPS (un examen en el que la ruta del mismo la determina el GPS y no el examinador): «no es lo mismo examinar a un chaval joven como vosotros que se maneja a la perfección con este tipo de cosas que a una señora de 54 años o a un inmigrante que lleva unos meses aquí y apenas chapurrea el español».

Cuando le preguntamos sobre su postura acerca de la huelga de examinadores, que comenzó en junio de 2017 y finalizó el 13 de diciembre del pasado año y, sin duda, repercutió en todo el sector de la educación vial, Manuel esbozó una media sonrisa. Quizá por lo incómodo de la pregunta: ¿Crees justa la huelga? «Bajo su perspectiva —la de los huelguistas— sí. Cada uno barre para su casa obviamente, pero hay que pensar en cómo eso afecta al sector en general. Nos ha puesto contra las cuerdas, tanto a alumnos como a las autoescuelas y quizá su reivindicación no ha afectado a quien tenía que afectar». A raíz de esto, Manuel asegura que muchas autoescuelas han tenido que cerrar y las que no han tenido que realizar una inversión grande. En su caso en particular, tuvieron que comprar más coches y contratar más profesores para suplir la falta de exámenes y satisfacer la demanda de alumnos. Indudablemente, la huelga saturó el tránsito de alumnos que equilibra el mercado de este sector.

Manuel lleva muchos años impartiendo clase y se nota. Su manera de concebir la docencia vial sigue el camino de la adaptabilidad y la practicidad, conceptos que se pueden ver recalcados en todo su discurso. Además, la experiencia de Manuel le indica que la educación vial, algo casi elemental en la formación de una persona a día de hoy por su condición necesaria, debe llegar antes (en la escuela) y de la mano de profesionales de ese campo a los más jóvenes.

El señor Rodríguez puede radiografiar a la perfección la situación del sector de la educación vial e incluso tiene claro con qué mejoraría el gremio si alguien de arriba contase con él para esta nueva reforma. Es un profesor que de verdad cree en lo que hace y piensa que la clave de la enseñanza es adaptarse al momento y empatizar con el alumno. Sin duda, los 27 años de experiencia que suma Manuel en el sector hacen de él un profesional al que tener muy en cuenta y el cariño que le procesan tanto antiguos como actuales alumnos le convierten en un magnífico profesor.

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