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Mar Hernández, activista de Alkhalachofa: "El consumo responsable es el paso que hay que dar, despertar a esas generaciones que todavía están dormidas"

Entrevista
Local
Mar Hernández (Alcalá de Henares, 1982), más conocida en su círculo como Maru, es profesora, activista y una de esas mujeres que creen que desde lo pequeño se hacen las cosas grandes. Es miembro y portavoz de Alkhalachofa, una asociación de consumo responsable que quiere teñir de verde Alcalá. Entre tomates y calabacines, entre política de calle y de huerto, Mar asegura que grupos como Alkhalachofa son la clave para devolver la vida a las ciudades.
 
 
P. ¿A qué se dedica este grupo? ¿Cuáles son sus valores principales? ¿Qué promovéis?
 
R. La soberanía alimentaria, no depender de los supermercados ni de las cadenas alimenticias ni de las multinacionales agroalimentarias que tanto daño hacen al planeta. Suele coincidir que los miembros son representativos de ciertos círculos. Por ejemplo, hay una persona que mueve la educación inclusiva en Alcalá, otra que está metida en política, otra en cultura, otros lo estamos en educación. Como miembro una de tus responsabilidades es ir a la huerta, al menos dos veces al año. Está en Utande, en Guadalajara. 
 
P. ¿Cuánto tiempo llevas en Alkhalachofa? Cuéntanos un poco la historia del grupo.
 
R. Empezó en 2009, bajo otro nombre: Bajo el asfalto está la huerta. Sigue existiendo ese grupo, sólo que el reparto lo hacían en Madrid, en el centro. Entonces ciertas mujeres se escindieron por la incomodidad de desplazarse todas las semanas a Madrid.
 
P. ¿A qué llamamos consumo responsable? ¿Cuáles son sus ventajas y desventajas?
 
R. Tu salud, principalmente. Dejas de ingerir transgénicos y pesticidas, porque el uso del glisofato que provee Monsanto, que es una de las multinacionales estadounidenses, está muy extendido. También tu soberanía alimentaria. Estás promoviendo un modelo de agricultura diferente. Estás ayudando a una familia para que viva de una forma sostenible, con un sueldo digno. El agricultor gana más dinero que yo, pero yo estoy orgullosa de pertenecer al proyecto porque ¿qué agricultor puede permitirse tener un sueldo fijo todos los meses con independencia de lo que pase con la cosecha?
 
P. ¿La asociación tiene algún objetivo a nivel municipal o trabajáis para vosotras mismas?
 
R. Para nosotros mismos. Al final te contagias y este activismo te conduce a otras cosas. Estamos llegando un movimiento ciudadano, aquí en Alcalá, que recoge colillas de las calles. También estoy metida en educación activa, medioambiente, feminismo...
 
P. ¿Qué deberían hacer los poderes públicos o qué no hace el Ayuntamiento de Alcalá para promover este tipo de iniciativas?
 
R. Tenemos la suerte de que tenemos a Somos Alcalá dentro del Ayuntamiento. Somos lo que hizo fue permitir que los ciudadanos tuviesen su propia huerta. Ha habilitado un proyecto que se llama "Alcalá composta". La gente que se va es principalmente por las responsabilidades, se convierte en una carga, dedicarle tiempo a la huerta...
 
P. ¿Qué son los domingos verdes? Lo hemos leído en su página web y queríamos saber un poco sobre eso. 
 
R. Son los días que nos toca ir a la huerta. No son siempre domingos, porque en realidad a veces nos toca ir los sábados. 
 
P. ¿Qué le diría a alguien que piensa que esto conlleva demasiado esfuerzo frente al consumo fácil e industrial? 
 
R. Lo que te llevas al estómago. Evitas ese factor y que a largo plazo estés enfermo, medicándote con medicinas de Monsanto... porque al final es como un ciclo, te envenena para que caigas enfermo y consumas sus pastillas. 
 
P. ¿Por qué hay tanta polémica con el vertedero de Alcalá
 
R. Sigue habiendo basura en todas partes. Tenemos un servicio de limpieza magnífico, pero hay que reducir, no sólo en nuestro vertedero, sino en todo el planeta, que está por encima de su capacidad. 
 
P. Ahora los jóvenes están llevando una iniciativa y se están manifestando todos los viernes frente al Congreso bajo el nombre de "Juventud por el clima". ¿Qué opinión le suscita este movimiento?
 
R. Yo no pierdo la esperanza. El tema es que es arrastramos una serie de generaciones que cada vez son más pasivas. No es culpa suya. El sistema está montado para que estés enganchado a una pantalla y te creas que eres activista poniendo una foto en Instagram diciendo "Fridays for future", pero no sólo hay que salir a la calle. Es el paso que hay que despertar a esas generaciones que todavía están dormidas.
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