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Javier Zapata, la “esencia” de Alcalá

Entrevista
Economía
Javier Zapata, dueño de la tienda "Esencia"
Javier lleva 21 años al frente de “Esencia", una tienda que ya forma parte de la historia de Alcalá. Tras la desaceleración, la crisis, los ajustes, las subidas y bajadas de impuestos, la prima de riesgo y los brotes verdes, queremos conocer, de primera mano, como se han traducido estos vaivenes macroeconómicos en el pequeño comercio.

Entre jabones, velas, perfumes, cajas de té, agendas o ropa artesanal, Javier nos recibe en su establecimiento de la mítica calle Victoria de Alcalá. Mientras nos explica que todo lo que vende es el producto del trabajo de sus manos, el orgullo de mostrar el fruto de su trabajo invade su voz: “esta colcha es artesanal y está formada por 72 cuadrados y cada uno de ellos lleva media hora de trabajo”. Mientras habla, sostiene  entre sus manos una agenda con el cariño de un padre: “estas las hace mi mujer, son semanas de trabajo para conseguir que queden así”.

Los consumidores nos hemos americanizado

Entre tanto, charlamos sobre la situación de su negocio, y nos confiesa que los últimos años han sido más complicados. Confiesa que la crisis y la competencia han sido dos estocadas para el pequeño comercio. “Nos hemos americanizado y hay gente que prefiere ir a las grandes superficies para hacer todas sus compras”, nos explica. Pero no es el único cambio que ha observado. Rememora la actitud de los consumidores cuando él empezó, esos tiempos donde, según Javier, nos conformábamos con tener “tres pares de zapatos buenos”, ahora, sentencia, “queremos tener veinte y lo más barato posible”.

Para luchar contra Goliat, las tiendas de barrio han tenido que adoptar una actitud camaleónica, y “Esencia” es un ejemplo más: “hice la prueba de estar un año entero abriendo los domingos, pero económicamente no me satisfizo”, recuerda Javier.  Se pregunta, además, hasta qué punto abrir todos los días te reporta un beneficio, y nos pide que nos fijemos en los grandes centros comerciales: “sólo las grandes cadenas pueden aguantar este ritmo, el resto acaban yéndose de estas superficies”. Compara la situación de Alcalá y el resto de ciudades madrileñas con Bilbao y Barcelona, donde cree que la restricción horaria “ha conservado a los negocios de calidad”.

Pero hay más piedras en el camino, y los mordiscos que la crisis ha pegado a los salarios son una más. Trasladando el flujo circular de la renta a la economía de las pequeñas cosas, el propietario de “Esencia” resume la situación: “si vas a buscar un trabajo y te pagan 700 u 800 euros, y tienes que hacer frente a la luz, el agua o el alquiler , no te queda dinero para gastar en otras cosas”. En esto, Javier admite que su campo de negocio es especialmente frágil, porque no son productos de primera necesidad. Pero sus más de dos décadas en el corazón de Alcalá de Henares, le han proporcionado una clientela fija de la que se nutre día a día: “si no es por el trabajo de tantos años, hoy en día no lo habría podido soportar”.

La conversación avanza y en este punto le preguntamos por cómo definiría su situación. La contundencia de su respuesta nos asombra: “aguantando como puedo”, y advierte, “si esto dura mucho más, veremos hasta dónde puedo llegar”. Pero las crisis agudizan el ingenio y cuenta que por ejemplo, ha comenzado a ofrecer talleres. En ellos, enseña a sus alumnos cómo hacer todo tipo de cosas artesanales y reconoce que está teniendo éxito.

La cara y la cruz de Alcalá

No me imagino a Segovia o Ávila con un casco histórico tan desprotegido comercialmente como el de Alcalá

Nos centramos en Alcalá y en la conversación afloran sus luces y sus sombras. En el debe, el poco mimo con el que se ha tratado a un casco histórico y protegido como es el de Alcalá. “No me imagino a Segovia o Ávila con un casco histórico tan desprotegido comercialmente como está éste”, lamenta Javier. Reivindica la importancia del comercio dentro del patrimonio de un lugar, y protesta porque sostiene, se ha dejado hacer “cualquier cosa”. La variedad en los escaparates, las historias de los bares de siempre, y el encanto del comerciante veterano, se han ido sustituyendo por bazares, frutos secos y franquicias, nos cuenta. La razón: “son quiénes pueden ofrecer más dinero a los arrendadores”. La consecuencia: “se ha perdido la atracción turística”.

En el haber, nos sorprende hablándonos de los grupos de comercio de Alcalá. Comerciantes que tejen lazos de negocio e hilan la prosperidad de sus ideas, de forma que cuando necesitan comprar algo, lo hacen entre ellos. “Tengo una amiga que cada día me trae el pan artesanal, pero al que vende jabones se le compra por ejemplo, y así nos vamos ayundando”, describe. Reivindica con ello la necesidad de los consumidores de ser selectivos y tomar un papel activo a la hora de mejorar la situación de los comercios y sus trabajadores.

Futuro incierto

El deseo que Javier le pide al futuro es “seguir como estoy ahora”. Se resigna a no perder lo que ya tiene y continuar trabajando en lo que le apasiona. A pesar de estar diez horas diarias en la tienda, se siente satisfecho con lo que hace. Nos desvela que una de las claves es poder trabajar con su mujer, con la que, codo con codo, dedica todo ese tiempo a mejorar el sabor de sus tes, el olor de sus fragancias o a diseñar cada uno de los jabones que decoran sus tienda.

Hace 21 años, su familia le dijo: “búscate una idea y ponla en marcha”. Así lo hizo, y hoy, en 2016, sigue luchando por mantenerla a flote. Javier es un ejemplo de comerciante que ha remado a diario para mantenerse a flote en un mar de cifras y decisiones macroeconómicas que tienen su consecuencia en el último eslavón de la cadena. El cariño que él y su mujer le añaden a cada uno de los productos que hacen a mano, ha sido, sin duda, lo que ha erigido a sus productos como parte del patrimonio de Alcalá.

Comentarios

Resulta esperanzador que un negocio basado en productos cuidados con cariño y hasta el detalle sobreviva tanto tiempo como son 21 años, a la vez que siga renovándose. Al mismo tiempo, es una pena que se sienta "desprotegido" el casco histórico de Alcalá y por tanto sus comercios.

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