GlocalPressUrjc

Menú principal

Se encuentra usted aquí

Entre las columnas de Hércules

Opinión
Migración

No es normal, que en estos últimos años se haya hablado tanto de nuestro país vecino, Marruecos. Dentro de su día a día hay diversas diferencias entre la población marroquí y la española. Desde la búsqueda a un mundo mejor hasta la vuelta a los orígenes. Dentro de la vida de un marroquí en España muchos piensan que la oportunidad que se les oferta es muy poco atractiva, tanto que hasta los alcalaínos que añoran un trabajo lo rechazan. Malack, es una marroquí de treinta años que vive en Alcalá y estuvo antes en Málaga después de ser deportada. Su vida en España es el mejor reflejo para entender porque se juegan la vida por un futuro mejor y dejar a sus seres queridos detrás entre la amargura de quedarse en el cámino.

 

Malack consiguió llegar a España cruzando el estrecho, sus cinco años dentro de Europa fueron mejores que los 25 años que vivió en Marruecos hasta que regresara a trabajar como limpiadora del hogar en Madrid. Su trabajo no era muy gratificante, pero le permitía pagar un alquiler e incluso disfrutar de un refresco en alguna terraza de Málaga, lugar donde se estableció primero. Lamentablemente la Ley pesa más que el ser humano y tuvo que abandonar España e irse a Marruecos. El afecto sentimental de saber que estaba siendo feliz trabajando en buenas condiciones permite no rendirse ante nada y trabajar hasta volver a pagar a quien denominan como embarcaderos, como si del mismo Caronte se tratase.

 

La vida entre las dos columnas es la más dolorosa que una persona puede vivir, para llegar a suelo europeo supone un coste humano y económico para cualquiera que hoy en día se considera ilegal por cumplir un sueño. Los países más afectados por estos recibimientos tan amargos por las víctimas que traen consigo son Italia y España. Estos dos territorios son los que hacen frontera con África y reciben a los habitantes de un continente que saboteamos  a finales del Siglo XX y aún continuamos, pero más doloroso es el rechazo o la poca atención que se emplea como unión para echar una mano, y poder recudir el nivel de muertes que hay cada día en un cayuco. En Alcalá hay 1.266 marroquís y de otros 119 países distintas, siendo 207.000 ciudadanos de Alcalá de Henares.

 

Como Malack u otras personas  que han cruzado el estrecho han pensado en su propio ego por sobrevivir, ya que las autoridades no van hacer nada por ellos. Se siente abandonados solos y con el apoyo de pequeñas mafias que les ofrecen una salida a cambio de mucho dinero, que puede servir en vano ante unas aguas que son la cuerda floja que sujeta la dignidad social a la hora de servir ayuda al más necesitado. Está mujer consiguió retornar a Madrid, a Alcalá de Henares donde trabaja como asistenta y ahora sólo  piensa en que pasen los demás como su hijo Rida y su marido Nadir.   Lo que está claro es que nunca se sabrá cuantos muertos deja el estrecho o la valla de Ceuta y Mellilla.

 

De Marruecos a España

El punto concreto de la migración en nuestro país, es la forma de Gobierno marroquí, la política se ha truncado, donde el Rey dirige casi de forma absoluta y pone las normas. Pero el alto paro, o la poca capacidad de mantener bien al país han llevado a que muchos tengan que intentar marchar. La vida de un marroquí, como la de Malack es más fácil por que dentro de lo malo y el esfuerzo que supone desembarcar, es como volver a nacer.

Desarrollo en Drupal por Suomitech