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Cervantes: de literato a producto turístico

Reportaje
Economía
Placa que prueba el entierro de Cervantes en las Trinitarias
Exponer los huesos de Miguel de Cervantes podría convertir el Barrio de las Letras en una mina turística, algo que desde el Gobierno han tenido muy en cuenta.

Después de un año de trabajo, y 120.000 euros de presupuesto, aún no se ha certificado que los huesos encontrados pertenezcan a Miguel de Cervantes. La pregunta es, ¿esto no se sabía antes de empezar la investigación? El jueves 10 de marzo de 1870, la Real Academia celebró “el gran valor probatorio” que probaba que los restos de Miguel de Cervantes Saavedra yacían en el Convento de las Trinitarias Descalzas. Cualquiera que pase por el Convento, puede ver en sus paredes varias placas que dicen: “En este Monasterio yace Miguel de Cervantes Saavedra”.

El entierro del gran literato español data del 23 de abril de 1616 en las Trinitarias, que por aquel entonces era la Iglesia de San Ildefonso. Los restos nunca salieron del convento y, en 1930, los 17 cuerpos fueron exhumados y pasaron a ser custodiados por las monjas. Tras varias reformas del convento, los restos fueron removidos de un lugar a otro. Los documentos eclesiásticos apuntan que los restos fueron trasladados "a donde haya lugar", según citan estos. No concretan dónde, solo que fueron dentro de los muros del Convento. Entonces, ¿por qué volver a buscarlo y generar tanta expectación mediática?

Varios expertos coinciden en que de confirmarse la pertenencia de los huesos al literato, el Barrio de las Letras abriría una importante vía de ingresos. La noticia de la búsqueda de Cervantes, generó unos ingresos económicos de 16.4 millones de euros, según el Ayuntamiento de Madrid. Solo la casa de Cervantes en Alcalá de Henares recibe más de 160.000 visitantes al año, por lo que la exhibición de sus restos superaría estas cifras, y harían de Las Trinitarias un lugar turístico “obligado”. Además, junto al Convento se encuentra el Museo Casa Natal de Cervantes  y la Casa Museo Lope de Vega, lo que crea un triángulo de oro.

 Desde el Gobierno, han calificado la operación de exitosa. El ministro de Cultura, José Ignacio Wert, celebró el hallazgo diciendo que la Iglesia de las Trinitarias se convertirá en “lugar de peregrinaje”. La Alcaldesa de Madrid, Ana Botella, valoró la investigación como una contribución  “a la historia y la cultura de España”. El presidente de la Asociación de Comerciantes del Barrio de Las Letras, Antonio Jiménez, ha expresado que “es una oportunidad magnífica” que reportará a la zona turismo.

Mientras el poder habla de hallazgo, el equipo de investigadores declaró que “No podemos confirmar que los huesos sean los de Cervantes porque no hay ADN”. Para cotejarlo habría que empezar la búsqueda de su hermana, enterrada en Alcalá de Henares en otra amalgama de esquirlas como el que se encuentra Cervantes.

Marien André, doctora en Economía Aplicada de la UB y Coordinadora del Observatorio de Turismo de Catalunya, cree que  “los turistas lo que quieren cada vez más son productos identitarios, diferenciales, sobre todo si repiten visita”, añade André. Por ello, tanto interés en difundir algo que ya se sabía, que Cervantes está en el Convento de las Trinitarias. André, añade que “se ha de tener mucho cuidado en cómo se convierte el recurso en producto” y que no se debe caer en la “banalización” del autor.

Algo parecido ocurrió en 1999, cuando se levantó la plaza frente al Palacio de Oriente, para buscar los restos de Velázquez. El ayuntamiento puso 40.000 euros y, al final, no encontraron nada. Como dijo Carl Marx, “la historia se repite, la primera como tragedia y la segunda como comedia”. Una comedia que deja el despilfarre de 120.000 euros.

 

 

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