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Alcalá, paso obligado para muchos conductores

Reportaje
Local
Examinador, profesor y alumna listos para hacer un examen.
La localidad madrileña de Alcalá de Henares cuenta con uno de los centros de exámenes de la capital española. Por aquí pasan cientos de personas todos los años dispuestos a obtener su permiso de conducción. Se puede decir que la Avenida de Europa, sin número, en La Garena, es un lugar de visita obligada por muchos de los usuarios que se disponen a aprender a conducir.

Algunos profesionales, como los profesores de autoescuela de las localidades a las que les corresponden examinar a sus alumnos en Alcalá, visitan semanalmente este lugar. En ocasiones más de una vez: “El centro de exámenes de Alcalá es casi como un segundo hogar, así que lo conozco perfectamente” afirma el profesor y dueño de una autoescuela de Coslada, y añade: “Todos los viernes acudimos al centro de exámenes para entregar la carpeta de las personas que se van a examinar y también traigo a los alumnos a conducir por Alcalá, así se familiarizan con las calles en donde se examinarán”.

Parte importante son los “jueces” que determinan si las personas son aptas para recibir el permiso de conducir. José Enrique Robles, examinador desde hace más de 20 años declara: “Aquí, en el centro de Alcalá, somos ya como una familia. Nos vemos casi todos los días, la gente que realiza los exámenes teóricos, miembros de la cafetería, este es nuestro trabajo y poco ha cambiado desde que empecé”. Si el funcionamiento del centro es correcto desde hace muchos años, no habrá cambios, ya que a pesar de que profesionales como Enrique tengan siempre la misma rutina, el trabajo es eficiente.

Precisamente son los examinadores uno de los mayores temores de toda persona que se presenta al test de conducción. “Es cierto que hay compañeros muy serios y muy inflexibles con los fallos, pero en general somos muy permisivos, hay personas que vienen sin una buena preparación y no nos queda otra opción que suspenderlos”, afirma José Enrique. Los examinadores se encargan de restringir el acceso a la carretera a aquellas personas que no poseen la destreza necesaria para conducir. “No suspendemos por gusto, hay que recordar que ante el volante, una mala preparación puede poner en riesgo nuestra vida y la de los demás”.

EXÁMENES MÁS DIFICULTOSOS

El 21 de enero de 2013, la DGT renovó la forma de examen tanto teórica, como práctica. Una polémica reforma de ambas pruebas que para los aspirantes a conductores supone una mayor dificultad para hacerse con el ansiado carnet de conducir. En el ámbito teórico se actualizó la base de datos, ampliándola con 15.000 preguntas de todas las categorías que se irán actualizando, gracias a esta medida, la prueba será prácticamente individualizada. La DGT espera de esta manera evitar que muchos examinados se limiten a hacer unas docenas de test con el único objetivo de memorizar algunas de las respuestas.

Es en el examen práctico donde se han llevado a cabo más cambios. Antes de la reforma, la prueba consistía en una sencilla conducción en las calles que rodean al centro de exámenes, una prueba que duraba entre 10 y 20 minutos. Hoy en día se pide al examinado, antes de iniciar la prueba, que identifique una serie de elementos del vehículo como los neumáticos, aceite o motor. La conducción durará un mínimo de 25 minutos, de los cuales 10 serán de conducción libre y 15 bajo las directrices de un sistema de navegación por satélite o el propio examinador.

Algunos de los alumnos que se preparan para ser evaluados confiesan: “Este tipo de examen es más difícil, si tuviéramos el modelo anterior, no tendríamos mucha dificultad en superarlo”. Otra importante novedad del nuevo examen de conducir, y que ha traído mucha cola, es que los examinadores deben informar ‘in situ’ a los aspirantes si han aprobado o no. En los últimos tiempos, este colectivo viene denunciando numerosas agresiones y amenazas y con este cambio estas situaciones pueden aumentar. A esta iniciativa podría sumarse la de poner un examen a la hora de renovar el carné de conducir. En definitiva, mayor dificultad y más pruebas para los conductores con el objetivo de reducir el número de accidentes mortales en las carreteras. Desde sus orígenes, el examen de conducir ha evolucionado en apenas cien años de existencia.

 

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