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El 8M que pasará a la historia

Reportaje
Género
Pancanta feminista en el campus de Vicálvaro
Sin las mujeres el mundo se paraliza. Esa era la premisa con la que empezó la jornada del 8 de marzo, día Internacional de la Mujer. Evidenciar lo necesarias que son en la sociedad a partir de su ausencia. Ese día una marea violeta salió de casas a reclamar los derechos que llevan siglos fuera de su alcance, haciendo historia.

 

Miles de pancartas salieron a la calle. Pancartas que sintetizaban con mordacidad e incluso humor las reivindicaciones de la huelga, recogidas en un manifiesto que durante días se ha divulgado por las redes. La violencia de género fue una de las grandes protagonistas, nadie se olvidó de las 739 víctimas asesinadas en una década en España. Tampoco faltaron las que a aludieron a la brecha salarial, las situaciones machistas que se producen a diario, o la repulsa a los abusos sexuales. Hubo cabida también, para carteles de apoyo colectivo LGBTI que en los últimos años han ido de la mano del feminismo.
Mujeres, de todas las edades, profesiones o razas marcharon, acompañadas de hombres que apoyaban su lucha desde un respetuoso segundo plano. Papel que fue controvertido en un primer momento, puesto que solo fueron llamados a la manifestación, para que en los paros se notase tan solo la ausencia femenina.
“Vivimos en un país donde la desigualdad está a pie de calle” alegó uno de los hombres asistentes “Por supuesto que apoyo el feminismo”.
Un hito histórico en la lucha del feminista que por primera vez se ha hecho oír, se ha colado en los hogares, en las universidades o los trabajos, no ha dejado indiferente a nadie. En un año marcado y condicionado por el estallido de la campaña #metoo que ha servido para visibilizar los abusos en el ámbito laboral que han sido silenciados durantes años. Los testimonios de muchas han servido para quitar el miedo a aquellos que no se atrevían a hablar. Y lo más importante es el sentimientode sororidad que ha evidenciado lo poderosas que pueden ser las mujeres unidas.
Casi seis millones pararon su trabajo en señal de protesta, tanto en periodos parciales como durante las 24 horas. Cuando la lucha se trasladó a las calles, la organización afirma que solo en Madrid casi un millón de personas completaron el recorrido. La Delegación del Gobierno, sin embargo, reduce esa cifra hasta los 170.000 asistentes.
“Lo que necesitamos en que esto no se quede solo hoy, si no que a partir de este momento continuemos luchando” afirmó una de las manifestantes.
La movilización también se trasladó además a las universidades, donde muchas alumnas ejercieron su derecho a hacer huelga y no asistieron a las clases programadas. Numerosas delegaciones de alumnos, como la de Arquitectura de la URJC publicaron comunicados legitimando su derecho a huelga, no contabilizando las faltas de asistencia. En centros como la Universidad Complutense, las clases se iniciaron con piquetes que intentaron bloquear el acceso a las aulas.
El campus de la Universidad Rey Juan Carlos de Vicálvaro contó con pancartas y carteles que llamaban a la movilización, donde se podía leer lemas como “Alumnas de la URJC, unidas y combativas”.
El distrito de Vicálvaro se sumó a la celebración del día promoviendo una agenda cultural que dirigía su foco a las mujeres, visibilizándolas. El Espacio de Igualdad Clara Campamor fue el punto de partida de una marcha a la que poco a poco se fueron uniendo más participantes conforme avanzaba su recorrido. Además, durante toda la semana se celebraron eventos como charlas sobre feminismo o espectáculos de mujeres artistas. El sábado 10, el cierre de la jornada lo puso el II Cross de la Mujer “Mujeres en Movimiento”. El recorrido de cinco kilómetros partía del Parque Forestal de Vicálvaro y tenía como meta el Centro Deportivo Municipal.
Si algo está claro es que este Día Internacional de la Mujer será recordado como un paso adelante, como el principio del camino a la igualdad.

 

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